Ramón Pastrana
LA PUNTILLA
Tercios
Algún día habrá que escribir la verdad” (Albert Camus).
Un ejemplo notable se está desarrollando en España con motivo de la invasión del enclave ceutí por turbas hambrientas que buscan huir del infierno africano. Son desesperados que no temen a la muerte, convertidos en arietes de un conflicto de espurios intereses.
Son las víctimas de la planificación política que tiene sus ramas más próximas en la Primavera Árabe (Túnez, 17 de diciembre de 2010). Sus raíces más antiguas se remontan a los procesos de descolonización del Imperio Otomano (1908-1923) y su cúspide se genera en la creación del Estado de Israel (Tel Aviv, 14 de mayo de 1948). El primer ministro fue el sionista David Ben Gurión y conviene recordarlo para saber que el genocidio palestino comenzó con el sionismo.
Desde el principio, los poderes que controlan la economía, la energía, y los recursos naturales han manipulado los intereses de los oligarcas de cada territorio, priorizando los propios. Y para conseguirlo han conculcado el derecho internacional, pisando en las soberanías nacionales y desautorizando las instituciones establecidas después de la II Guerra Mundial para resolver pacíficamente los conflictos. Los fracasos de la ONU son el vergonzoso ejemplo de su ineficacia
Desde la impunidad que da la fuerza el “trío de la muerte” (Donald Trump, Benjamín Netanyahu y el rey de Marruecos, Mohamed VI ) recientemente elaboraron un plan perfecto para echar de la política al líder más prestigioso de la izquierda mundial: someter a la ciudad de Ceuta a una tensión insoportable para un gobierno acechado por infinitas dificultades. Para conseguir el éxito se les une la ultraderecha y el partido conservador impregnado de odio contra el presidente de su país. Trump mantiene una relación tensa con España derivada de la negativa de nuestro Gobierno a incrementar el gasto militar y no autorizar el uso de las bases militares en la guerra ilegal contra el régimen islámico de Irán. Enarbolando un “no a la guerra” como el que se hizo contra la guerra de Iraq.
Benjamín Netanyahu participó en el ataque del ejército de peligrosos zombis antropófagos y hambrientos que recibieron todo su poder e influencia aportando sus servicios secretos (el Mossad) y su estrecha relación con el reino alauita. Auténtico vencedor de la crisis ceutí es el corrupto Mohamed VI, despreciable tirano que mantiene al pueblo en la miseria mientras él adquiere un patrimonio de más de cinco mil millones de dólares.
El reino alauita de Marruecos tiene su origen en el Hiyaz (Arabia Saudí), procedencia que les permite afirmar su parentesco con el mismo Mahoma. Dinastía para la que los enclaves de Ceuta y Melilla son el premio con el que desviar la furia de su pueblo, como ya hizo su padre al organizar la Marcha Verde contra España, consiguiendo que el Sahara se incorporara a Marruecos. En la actualidad, el régimen cuenta con el apoyo de los países incorporados al proyecto Abrahán, el apoyo tradicional de Francia, la fuerte amistad con el presidente americano que le manifestó apoyo militar y logístico, sin valorar sus condiciones. Lo sorprendente es observar a falsos patriotas de ultraderecha apoyando a los enemigos de España, insultando a Sánchez, atacando a la prensa, olvidándose de las responsabilidades históricas de entregar a Marruecos lo que fue la provincia del Sahara.
Simone Weil afirma: “La necesidad de verdad es la más sagrada de todas”.
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