En realidad: ¡Existo!

Publicado: 29 ago 2026 - 01:10
Opinión en La Región
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Qué alegría siento al verte en la calle con un aspecto de salud, que para sí quisieran los agoreros de la vida! Este vecino era, sin duda, un amigo. Rumores, insidias, maldades, alegrías, bulos y, como siempre la temible posverdad.

¿Cuántos años llevo enfrentándome a un mal que se ha incorporado como compañero de viaje? ¡Muchos, casi 20! Haber convivido con una enfermedad degenerativa supone un reto difícil de soportar. Se ganan batallas y se pierde alguna escaramuza. Soy consciente de que, como cualquier ser, habrá un inevitable final, pero ese final es el triunfo de la vida, que nos acoge solidariamente en la Nada y en ella se pierde el Todo. Nunca olvidaré la frase (la he escrito varias veces) de la tatarabuela: “Madea levamos que existe a morte, senón que sería de nós?”.

Recuerdo al abuelo sentado en una butaca, temblando permanentemente, inmóvil a pesar de la saliva, de las moscas, del picor, de las necesidades higiénicas, incapaz de pasar la hoja del libro o periódico que descansaba en el atril, cerca de sus manos. Precisaba la ayuda de todos los que residían en su zona de “confort”, aunque más bien habría que llamarle “banco de tortura”.

Soy consciente de que los tiempos han cambiado y de que nuevos medicamentos han mejorado la calidad de vida de muchos pacientes, así como la formación de sanitarios que comparten los avances y los aplican a cada caso con eficaces resultados.

El planeta Tierra se toma la revancha lentamente, disfrutando del fin de la civilización humana. Está cobrando la factura a plazos, buscando culpables y multando a los más necios con aranceles incobrables.

Comparto cada instante de mi vida con la Nada, que me ha creado singularmente y ha proyectado la Unidad generadora de una entropía liberadora. La Nada necesita del Todo para absorber: simultáneamente, fuera del tiempo, a la materia y a la antimateria. Careciendo de límites y de universos dimensionales. Repele la temporalidad porque una existencia temporal limitaría su eternidad infinita, ya que el tiempo nace de la inexistencia y la Nada existe en la Nada.

Nada es el origen, sin relación antropomórfica con los seres que gozan de existencia sin vivir virtualmente por carecer de la cubertura de un SER omnisciente, omnipotente, omnipresente … El Verbo tomó cuerpo de una energía armónica emanante del Uno, pero este concepto sería reduccionista y dependiente dentro de una pluralidad sin intangibilidad, con límites y contradictoria con la UNICA existencia de La Nada.

Voy dejando en el viaje a amigos y amigas entrañables, antiguos compañeros, discípulos, camaradas, adversarios políticos, vecinos…Todos ellos viven en los recuerdos de los suyos, pero no deja de ser temporalidad efímera. Muchos no han comprado el billete para el corto viaje; ignorando que cuanto más caro más doloroso.

El planeta Tierra se toma la revancha lentamente, disfrutando del fin de la civilización humana. Está cobrando la factura a plazos, buscando culpables y multando a los más necios con aranceles incobrables.

De nosotros se espera la oración del Perdón, armoniza el espíritu y serena el corazón.

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