Antonio Nespereira
PERDÓN POR LA MOLESTIA
Mi madre y el cuco, y otras aves
Querido Pilis, como cariñosamente te llamábamos: desde mi residencia en A Coruña a donde fui trasladado por motivos laborales, no puedo al referirme a Ourense olvidarme de los versos de Rosalía de Castro: “Minha terra, minha terra. Terra donde me eu criei”.
Recuerdo que en Ourense, en una cafetería en la calle Juan XXIII , con frecuencia iba a desayunar y al saludarte me sentía halagado cuando me decías: “Te leo”. En otra ocasión subías por la calle Concordia con tu hijo Óscar y me dijiste: “Deja A Coruña y vuelve para Ourense”. No pude asistir al sepelio, con pena profunda; no pude acompañarte porque un neumonía me lo impidió. Cierro estas líneas con un abrazo del alma que hago extensivo a toda la familia.
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