Sergio Otamendi
CRÓNICA INTERNACIONAL
Con las manos vacías
MUJERES
Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”. Esta es una certeza como la copa de un pino, como una catedral, como... mejor no seguir, porque el espacio es limitado. El refranero español es una de las maravillas con las que contamos. Pero ¿qué es un refrán? Según la Real Academia Española (RAE), un refrán es un “dicho agudo y sentencioso de uso común”, que originariamente viene del francés “refrain”. Se define también como un dicho tradicional, a menudo con rima, que expresa una enseñanza, una advertencia o un consejo de forma concisa y oportuna.
Por ejemplo, el que encabeza este escrito señala el beneficio que recoge cualquier camándula al arrimarse a alguien, supongamos que con poder. “Quien siembra vientos, recoge tempestades”. Pero no sé yo si este cumple con el requisito. Porque como decía el bellaco de “El último gran héroe”, “aquí en la vida real siempre gana el malo”. Bueno, casi siempre, pero más bien, siempre. “Obras son amores y no buenas razones”. Este lo cumple a la perfección. Recuerden también, “Por sus obras los conoceréis”. Y así es, de nada valen las buenas palabras, las promesas y te quiero vida mía. ¡Hechos, hechos! es lo que hay que exigir a los cantamañanas, que mucho que tal, y luego, si te he visto no me acuerdo. “Vísteme despacio que tengo prisa”. Ante lo importante, calma, serenidad, nada de nervios. Y “agua que no has de beber, déjala correr”, déjala, déjala.
El refranero español es una de las maravillas con las que contamos. Pero ¿qué es un refrán? Según la Real Academia Española (RAE), un refrán es un “dicho agudo y sentencioso de uso común”, que originariamente viene del francés “refrain”.
Ya sé que estoy poniendo en cuarentena la gran sabiduría popular, pero convendrán conmigo en que a veces hay quien la lía parda y después se va de rositas, sin que le caiga una gota. “Más vale prevenir que lamentar”. Qué gran verdad. Cuántas desgracias se evitarían si se previniera el mal, siempre dispuesto a provocar desdichas. “Quien a hierro mata, a hierro muere” Eso siempre se ha dicho, y se dice. Y puede que sea cierto aunque no se vea, o sepa. Hay deudas que se pagan en la más estricta intimidad. “Tanto tienes, tanto vales”. Irrefutable. Evidente. Obvio, Palpable. Manifiesto. Mundo tonto, vacuo e hipócrita. “A lo hecho, pecho”. Hay que asumir el error aunque duela. No hay posibilidades de una vuelta atrás, pero siempre hay un camino que lleva hacia delante. Y la esperanza es muy importante ante los reveses porque “no hay mal que por bien no venga”. Este alentador refrán, sí, da, exactamente, en el clavo.
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