La retirada de Yolanda Díaz

Publicado: 27 feb 2026 - 02:55
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Cuando un político o servidora pública tiene varios trienios a la espalda sabe leer, o al menos debiera saberlo, que ha llegado el momento de dar un paso atrás. La vicepresidenta segunda del Gobierno de coalición y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha sabido interpretar los mensajes que le llegaban desde su propio hinterland que le aconsejaban su retirada en el proceso de reunificación de la izquierda emprendido por dos vías, la impulsada por el portavoz parlamentario de ERC, Gabriel Rufián, dirigido hacia las izquierdas soberanistas, y la refundación de Sumar emprendida por los partidos que la integran con la intención de superar los problemas que han llevado a un hundimiento de sus expectativas electorales, que si tiene alguna posibilidad de remontar es sobre la base de la unidad...y de un programa atractivo para quienes se quedan en casa.

Si en lugar de retirarse, Yolanda Díaz hubiera decidido continuar al frente del artefacto que creó tras un larguísimo ‘proceso de escucha’, quizá habría logrado imponer su presencia como candidata en las próximas elecciones generales, pero habría malogrado el proceso de unidad, porque, aunque resulte sorprendente en sociedades maduras, los liderazgos cuentan más que los programas. O sea que, en efecto, la ministra de Trabajo ha actuado con la generosidad que demandaba Gabriel Rufián para no frustrar las esperanzas de que la izquierda a la izquierda del PSOE pueda obtener unos resultados razonables, porque al mismo tiempo que su persona y su trabajo se considera un valor a preservar, representaba también un tapón hacia la ampliación de la unidad con Podemos, donde ahora está la pelota para decidir si se adhiere a un proyecto unitario, o se decanta por ‘la pureza en lugar de la cabeza’, y si sus líderes realizan un ejercicio paralelo de reflexión sobre sus exigencias personales y programáticas.

El líder de IU, Antonio Maíllo, junto al secretario general del PCE, Enrique Santiago han sido quienes, principalmente, han empujado a Yolanda Díaz a dar el paso al lado

Yolanda Díaz ha decidido retirar el escollo que su liderazgo representaba y ahora es preciso ver si el resto de actores, partidos y políticos están a la altura de las circunstancias, si evitan los errores tradicionales de la izquierda o vuelven a poner los bueyes delante del carro, y se dedican a buscar un líder en lugar de redactar un programa atractivo que aborde incluso asuntos muy delicados para las formaciones de izquierda sobre los que la ciudadanía reclama soluciones. Pero como es difícil aprender del pasado a pesar de sus enseñanzas ya se ha puesto encima de la mesa la posibilidad de que la refundación de Sumar la lidere el ministro de Asunto Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy. A favor, el buen desempeño en su cartera ministerial y su cabeza bien amueblada. En contra, que se puso del lado de Íñigo Errejón frente a Pablo Iglesias en el congreso de Podemos, Vistalegre II.

El líder de IU, Antonio Maíllo, junto al secretario general del PCE, Enrique Santiago han sido quienes, principalmente, han empujado a Yolanda Díaz a dar el paso al lado, sin dejar de reivindicar su labor al frente de la cartera de Trabajo, gracias a la veintena de acuerdos firmado con los sindicatos y en algunos casos con la patronal, que han supuesto un empujón a los derechos laborales y económicos de los trabajadores, por lo que es una de las ministras mejor valorada del Gobierno. La impulsora de Sumar se va, pero sin intención de ser un palo entre las ruedas en el proceso de unidad.

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