El Rey visita España

VÍA DE SERVICIO

Publicado: 04 oct 2026 - 02:11
Opinión de Fernando Lusson.
Opinión de Fernando Lusson. | La Región

Los reyes visitarán Ceuta y Melilla los dos días siguientes a la celebración de la Fiesta Nacional del 12 de octubre, en una fecha “consensuada” entre la Casa Real y la Moncloa. Como suele decirse, “no podría ser de otra manera”, por cuanto todas las actividades públicas de Felipe VI deben ser autorizadas por el Gobierno y sus discursos -con un poco más de manga ancha en el mensaje navideño- visados por la sede del Ejecutivo, de tal forma que sus palabras no puedan interpretarse ni como un cuestionamiento de la política exterior del Gobierno, ni como una intromisión en las cuestiones políticas internas, aunque a veces, como en la crisis de Ceuta la han bordeado.

La visita de don Felipe y doña Letizia a las dos ciudades españolas en el norte de África tiene el significado de resaltar su españolidad, y el hecho de que se produzca después de la Fiesta Nacional puede interpretarse como una réplica a la posición marroquí sobre este asunto, no solo porque la “intrusión” -ni invasión, ni llegada masiva- de decenas de miles de marroquíes a Ceuta se produjo en el entorno de la Fiesta del Trono en Marruecos, y que a partir de ese momento algunos ministros del Majzen comenzaron a reclamar la marroquinidad de las ciudades españolas, un asunto que parecía que se había aparcado después de que Pedro Sánchez variara la tradicional política exterior con respecto al Sáhara y abrazara la causa autonomista de Marruecos para la excolonia española, en un viraje aún sin aclarar de forma convincente.

Antes, y sobre todo después de la intrusión, utilizando las palabras reales, el rey había mostrado su voluntad de visitar las dos únicas ciudades españolas en las que no había puesto los pies desde que heredó la Corona en 2014. Es decir, durante un tercio de su reinado, fue el PP quien no consideró oportuna esa visita y luego fueron los gobiernos de coalición quienes la desestimaron. Con la crisis de Ceuta, el rey volvió a insistir en su deseo y Sánchez dilató su decisión a que concurrieran “las condiciones para ello”, aunque reconoció que había “argumentos y razones más que suficientes” para que los reyes viajaran a la ciudad autónoma. Un cambio que se deberá explicar y que en ningún caso debiera complicar la solución de la crisis ceutí para la que se necesita que Marruecos mantenga abierta su parte de la frontera.

Las reiteradas declaraciones de las autoridades europeas sobre la condición comunitaria de esa frontera, de la españolidad de Ceuta y Melilla y su señalamiento al régimen alauí como responsable de una u otra forma de la intrusión y de la violación de la soberanía nacional española debieran llevar aparejado un ejercicio de contención por parte de las autoridades marroquíes, que no tuvieron hace veinte años cuando los reyes eméritos realizaron su primera visita a las ciudades españolas. Muy seguro debe estar el Gobierno de que eso va a ser así para dar un paso que podría haber dilatado -pese a la presión real y del presidente ceutí- sin que se hayan dado pasos significativos para el retorno de los migrantes dos meses después de que entraran en España.

Para que nada falte y regocijo de quienes quieren ver una relación recelosa entre Felipe VI y Pedro Sánchez, el hecho habitual de que este último no le acompañe en sus visitas por España, y lo haga el ministro de jornada, es visto como un desaire o un temor al diferente recibimiento que tendrían ambos, cuando en esta decisión “consensuada” los dos salen ganando, Sánchez porque ha cumplido su compromiso de que el rey visitaría Ceuta y Melilla “en las próximas semanas”, y el rey porque verá cumplido su deseo.

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