Sánchez ha manejado bien la cita de Ankara

CRÓNICA PERSONAL

Publicado: 10 jul 2026 - 02:10
Opinión en La Región
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Pedro Sánchez ha sabido sortear la cita de la OTAN, que se presentaba complicada. Ha tenido la inteligencia de no meterse en más charcos en los que habitualmente se mete y, además, ha contado con la ayuda inestimable de un Donald Trump que, por lo visto y oído en Ankara y después en el avión que le llevaba de regreso a casa, ha demostrado que si no tiene algún tipo de desequilibrio emocional, o mental, desde luego lo parece.

Es muy inquietante que el gobernante del país más poderoso del mundo -con permiso de China- en una cumbre de la OTAN se mueva por impulsos, y no dude en amenazar, insultar, exagerar y mentir… para retirar después lo dicho o caer en contradicciones. Es un peligro que un personaje así continúe durante dos años más en la Casa Blanca, con dos guerras que afectan no solo a los países directamente afectados, sino que trascienden de las fronteras de Ucrania y Rusia y, más al Este, de las fronteras de Oriente Medio. Con Europa en una situación de máximo riesgo.

Ha acertado Sánchez al no entrar en las provocaciones del americano, que además iban mucho más allá del demostrado desprecio que siente por España, y que en Turquía ha ampliado a países europeos que se han plantado ya hace tiempo ante Donald Trump. Incluida Giorgia Meloni, a la que el presidente norteamericano trató primero como si fuera la única gobernante inteligente de la UE y después se dejó llevar por su habitual e intolerable machismo.

Dicho esto (que Sánchez se ha mantenido en el lugar adecuado en la cumbre atlántica), que no se venga arriba; Trump es mal enemigo y, aunque bocazas, es el presidente de Estados Unidos, y eso son palabras mayores. Las inversiones de Estados Unidos en España se han desplomado, aunque no son las únicas inversiones extranjeras que llevan tiempo expresando su falta de confianza hacia nuestro país a pesar de las excelentes cifras económicas tan mencionadas por Pedro Sánchez. Las relaciones internacionales dejan mucho que desear, con un papel poco más que testimonial en la UE en los asuntos internacionales. Marruecos -con la inestimable ayuda de Trump- hace lo imposible para dar palos a España a pesar del favor que le ha hecho Sánchez con el Sáhara. El último, y no es asunto menor, pretende quitar a España la final del próximo Mundial de Fútbol. Mohamed VI, enfermo y débil, sin embargo ha ganado peso en el Mediterráneo, sobre todo desde que Sánchez anunció que no permitiría el uso de Morón y Rota como bases de apoyo a los aviones de EEUU que intervienen en misiones en Oriente Medio y el golfo Pérsico.

Trump tiene por delante dos retos preocupantes. Uno, las elecciones de noviembre de media legislatura, que le pueden arrebatar la mayoría del Congreso y del Senado; dos, un nuevo proceso de “impeachment”.

Mientras no caiga, si cae, ante Estados Unidos hay que actuar con mesura, con inteligencia, midiendo la capacidad de reacción del adversario.

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