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Desde todos los puntos de vista, el beneficiario principal de todas las acciones, maniobras, conspiraciones de Santos Cerdán es Pedro Sánchez, porque llegó a ser presidente del Gobierno gracias las andanzas y negociaciones de los secretarios de organización, contando también a José Luis Ábalos. Sin los ahora repudiados no hubiera ganado la moción de censura y no hubiera conseguido la investidura en 2023. Por lo tanto, toda su base de sustentación está bajo sospecha de delito. El Gobierno de España tiene su cimentación en la cárcel de Soto del Real.
Básicamente, obtienen una ganancia de forma gratuita a raíz de un delito, pero no son responsables penalmente del mismo
En todo este planteamiento queda la duda de si Pedro Sánchez es beneficiario directo de las acciones presuntamente delictivas de Santos Cerdán o es beneficiario a título lucrativo. Las dos opciones son malas, ya que, en la más leve, un “beneficiario a título lucrativo” es una persona que se beneficia de los efectos de un delito sin haber participado en su comisión y sin conocer el origen ilícito de los bienes o beneficios recibidos. Básicamente, obtienen una ganancia de forma gratuita a raíz de un delito, pero no son responsables penalmente del mismo. Incluso en este caso, aunque no son culpables penalmente, pueden ser responsables civilmente de restituir los bienes o indemnizar por los daños causados hasta el límite de su enriquecimiento.
Ante una situación tan comprometida, de nada le vale a Sánchez y a sus ministros insistir en el argumento de que Santos Cerdán y Ábalos ya no son miembros del PSOE, de que ya están fuera, de que el partido ha actuado tajantemente separando las manzanas podridas. Los frutos de sus acciones siguen vigentes en el Gobierno y en el PSOE, así como en los acuerdos para el Gobierno de Navarra y del Gobierno Vasco. Todos son obra suya y, mientras perdura, Santos y Abalos siguen presentes.
Quizá podrían haber mantenido la duda sobre la culpabilidad de Cerdán. Podían haberse resistido a aceptarla y esperar a pruebas concluyentes o incluso una condena para darlo por hecho. Pero no reaccionaron así, Sánchez montó una comparecencia de tanatorio para dar por muerto a Santos Cerdán. No cabía la menor duda, era un delincuente que engañó a todos. Sánchez incluso intentó sollozar para dar más dramatismo y credibilidad a su impostura.
De esta manera, el secretario de organización del PSOE, plenipotenciario en todos los ámbitos políticos y administrativos, quedó condenado definitivamente en su partido por acciones delictivas muy graves, insoportables, inaceptables y todos los calificativos que se han esforzado en dedicarle sus amigos de toda la vida, como la ministra María Jesús Montero.
Pero, insisto, estas culpas no se redimen con pedir perdón y mostrarse contrariado o traicionado, sólo puede hacerse desmontando todo lo que ha construido el “arquitecto” Santos Cerdán. Desmontar el Gobierno y convocar elecciones.
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