El sanchismo, contra el rey

CRÓNICA PERSONAL

Publicado: 24 ago 2026 - 05:10 Actualizado: 24 ago 2026 - 08:10
Pilar Cernuda
Pilar Cernuda | La Región

Los sanchistas más radicales, más viscerales, han emprendido una preocupante campaña contra el rey que, si no cuenta con el respaldo de Pedro Sánchez, obligaría al presidente a marcar distancia con esa gente que en nada favorece a su partido.

Solo un Gobierno inaceptable, que busca como estrategia de salvación minar la figura de un jefe de Estado que cuenta con el respaldo y la consideración de la mayor parte de los ciudadanos"

Enarbolan la bandera de su republicanismo para justificar su animadversión hacia Felipe VI, lo que demuestra su escasa talla política y personal: ser republicano no significa abominar de la monarquía. Destacados dirigentes que se consideran republicanos muestran un respeto absoluto por la monarquía parlamentaria. Porque asumen los principios constitucionales, y porque Felipe VI se ha ganado a pulso el respeto y el afecto ciudadano.

La campaña de estos últimos días contra el rey Felipe está directamente relacionada con la invasión de Ceuta. El mayor problema político, institucional, humanitario, social, sanitario y de seguridad vivido hasta ahora en España, que se ha agravado ante la inoperancia clamorosa del Gobierno, la indiferencia que demuestra el presidente, las declaraciones de los ministros que aseguran que tienen todo bajo control y las mentiras de esos mismos ministros que prometen medidas que ni siquiera se han planteado. Por no mencionar que algunos de ellos alegan razones de legalidad para no tomar determinadas iniciativas, lo que demuestra que no han hecho el menor esfuerzo por enterarse sobre las leyes. Ni las españolas ni las europeas, que los miembros de la UE deben cumplir.

Estamos en manos de desalmados y, en su intolerable actitud, ponen el foco en el rey y filtran informaciones sesgadas. Tanto, y preparadas con tan poca inteligencia, que se convierten en falsas. Ningún ministro ha contactado con la Casa Real para pedir al rey que medie ante Mohamed VI para que intervenga en el conflicto de Ceuta y le ponga fin; con el añadido ridículo de que se le pide al rey Felipe que agradezca a Mohamed VI su colaboración. Ridículo porque la invasión de Ceuta no se habría producido si el rey marroquí no la hubiera respaldado. No hay más que escuchar las declaraciones de su ministro de Justicia, reivindicando los “derechos históricos” de Ceuta y Melilla. Derechos que no existen, jamás pertenecieron a Marruecos. Nunca.

Bastante hace el rey Felipe con cargarse de paciencia ante el intento de desprestigiar su figura. Campaña deleznable cuando la encabeza un miembro del Gobierno, Óscar Puente, basado en algo tan absurdo como que en una recepción oficial en Perú el rey dio la mano a un periodista español invitado por el Gobierno peruano. El rey, no como otros -no hace falta decir quiénes-, no entrega lista de personas no deseables cuando asiste a un acto público.

El problema para este Gobierno es que lo que ocurre en Ceuta ha sacado a la luz todo lo malo que hay en el sanchismo. Aparte de la conocida corrupción, hay ineficacia, ignorancia, leyes aprobadas sin medir sus consecuencias, desconocimiento de la política internacional y, sobre todo, falta de reacción ante un problema humanitario y político de extrema gravedad.

Solo un Gobierno inaceptable, que busca como estrategia de salvación minar la figura de un jefe de Estado que cuenta con el respaldo y la consideración de la mayor parte de los ciudadanos.

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