Julia Navarro
Adjetivos calificativos
Según datos del broker online Ninety Nine, Tesla es una de las empresas favoritas de los españoles a la hora de invertir en bolsa. Esta compañía, creada en el 2003 y que debe su nombre al célebre ingeniero eléctrico Nikola Tesla, revolucionó la industria automovilística con su innovador planteamiento sobre los vehículos eléctricos en un momento en el que nadie apostaba por los coches verdes, que por aquel entonces tenían escasa autonomía, elevado precio y nula implantación de una red de puntos de carga. Los casi 18 años de historia de Tesla no han estado exentos de polémica: acusaciones de robo de diseños, difamaciones, explosiones de vehículos... En esto puede tener mucho que ver la excéntrica figura de su director ejecutivo y cofundador, Elon Musk, propietario y gerente de otras reconocidas y disruptivas iniciativas como la empresa aeroespacial SpaceX, los trenes en tubos de vacío de Hyperloop o la empresa de neurotecnología Neuralink. Tal es la capacidad de influencia de Musk en los mercados que, cada vez que Musk publica algo en Twitter, lo único que falta es que suba el precio del pan. Algunos de sus tweets han conseguido desde poner en su contra a reguladores e inversores a desatar la inversión pública en varias empresas o criptomonedas, de las que se declara fiel defensor a pesar de su preocupación por el negativo impacto medioambiental que supone la minería de estas divisas digitales.
La apuesta por las nuevas tecnologías y la llegada de nuevas restricciones medioambientales han llevado a que las acciones de las empresas que apuestan por la movilidad “verde” como Tesla, NIO, Li Auto o Xpeng hayan experimentado una espectacular revalorización en los últimos meses. En el caso de Tesla, el precio de su acción a mediados de marzo del 2020 rondaba los 70 dólares. En enero del 2021 ese importe llegó a multiplicarse en un 1.200%, rozando casi los 900 dólares por acción y convirtiéndose en la empresa automovilística más valiosa del mundo. Así, su capitalización bursátil en 2020 alcanzó los 490.000 millones de euros, el doble del valor conjunto de Volkswagen y Toyota, marcas históricas de la industria a nivel mundial. Actualmente sus acciones fluctúan entre los 600 y los 700 dólares, tras una caída registrada en el mes de marzo por el anuncio de Musk sobre su cambio de planes a la hora de aceptar bitcoins como forma de pago de productos Tesla. Pero... ¿Por qué es tan rentable una empresa como Tesla? Uno de los principales problemas a los que se enfrenta la compañía es el margen de beneficio tan reducido que le aportan las ventas de sus coches eléctricos, que requieren grandes inversiones en innovación y desarrollo y un alto volumen de ventas para arrojar resultados positivos. También se ve lastrada por una estructura de producción todavía en desarrollo, con fábricas repartidas por Estados Unidos, China y Europa, y por el elevado grado de incertidumbre regulatoria y de innovación tecnológica en el sector. Entonces... ¿Cómo ha podido ganar en el primer trimestre de 2021 más de 400 millones de euros y encadenar meses de beneficios? La respuesta es sencilla: diversificando sus negocios e inversiones.
Además de la venta de coches eléctricos de alta gama y media, y a la espera de que sus nuevos modelos de bajo coste lleguen a Europa previsiblemente a finales de año, Tesla cuenta en su catálogo con distintas soluciones de almacenamiento y generación de electricidad y es propietaria de multitud de patentes y tecnologías innovadoras. Sus sistemas de almacenamiento de energía Powerwall y Powerpack o las tejas con paneles solares Solar Roof revolucionaron la industria de las energías renovables en 2015 y 2016, respectivamente. Estos productos, además, le permiten ofrecer a sus clientes una experiencia completa: generar energía, almacenarla y transformarla en movilidad. Los desarrollos de Tesla en el ámbito de la conducción autónoma total y nuevas formas de almacenamiento de energía o taxis autónomos, todavía sin materializarse, podrían reportarle unos grandes beneficios en el futuro y sin duda han generado un gran interés de los inversores. Pero la cosa no queda ahí. En el último trimestre Tesla también ha generado beneficios por otras vías menos convencionales.
Una gran parte de sus ganancias, rondando los 500 millones de euros, provino de la venta de derechos de emisión de CO2 de sus coches a otras empresas fabricantes. Otros 80 millones de beneficios llegaron de la venta de la décima parte de su monedero de bitcoins, que tiene un valor aproximado de 1.200 millones de euros. Los analistas económicos discrepan sobre las buenas previsiones de Tesla de cara a final de año. Unos creen que las nuevas regulaciones estadounidenses en materia medioambiental y también las decisiones de la empresa sobre su sistema de conducción autónoma basado solamente en inteligencia artificial podrían llevarles a pisar el freno a sus planes de crecimiento, otros que la burbuja Tesla en algún momento explotará. ¿Qué pasará? Estaremos atentos a próximos capítulos en los tweets del señor Musk.
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