Pilar Cernuda
Una sentencia que traerá cola
Son 24 años de prisión para Ábalos, 19 para Koldo y 4 para Aldama que se quedan en nada, colaborar con la Justicia significa que los 4 años no deben cumplirse en prisión sino con un informe semestral de buen comportamiento y un año de servicios sociales.
Lo primero que se le pasa a cualquiera por la cabeza: ya puede ir preparándose Zapatero, porque su amigo y colaborador Julio Martínez Martínez debe estar haciendo cálculos sobre la conveniencia de declarar al juez todo lo que sabe sobre los negocios de Zapatero, por la cuenta que le trae. Al expresidente no le debe llegar la camisa al cuerpo ante esa posibilidad.
Cuando el futuro se presenta amargo, con años de prisión, lo fácil es dejar de lado los sentimientos de amistad para pensar en uno mismo. Zapatero además no se está caracterizando por defender excesivamente a quienes fueron compañeros, No es difícil adivinar que algunos de sus socios en España, Venezuela y Dominicana pueden empezar a dar explicaciones sobre las operaciones compartidas con Rodríguez Zapatero.
Lo mismo puede decirse de José Luis Ábalos, que sabe todo, bueno y malo, de quien fue su jefe y amigo durante toda su carrera política, Pedro Sánchez.
El presidente ha podido advertir que los deseos pueden torcerse: Ábalos hará lo que sea para reducir años a su condena, como también podría optar por la fórmula de contar todo lo que sabe para vengarse de aquel que lo dejó tirado por temor a mancharse cuando empezaron a salir noticias sobre corrupción
La gravísima corrupción de personajes importantes del sanchismo, la más grave conocida en España, no cambia ni un ápice el objetivo de Sánchez de aguantar lo que haga falta. En el Gobierno o en la oposición y, en este último caso, recuperar cuanto antes el Gobierno que hubiera perdido. Pero este lunes el presidente ha podido advertir que los deseos pueden torcerse: Ábalos hará lo que sea para reducir años a su condena, como también podría optar por la fórmula de contar todo lo que sabe para vengarse de aquel que lo dejó tirado por temor a mancharse cuando empezaron a salir noticias sobre corrupción, sórdidas unas y dinerarias otras, y todas ellas ejemplo de inmoralidad y, según el Supremo, delictivas. Todas estar peripecias jurídicas han llegado al punto álgido, el de la verdad.
Todo lo demás es irrelevante, incluida la actuación del juez Peinado y su polémico auto en el que demuestra una obsesión inexplicable por Begoña Gómez que le ha llevado a tomar decisiones incomprensibles y han sido balón de oxígeno para el sanchismo.
La sentencia del Tribunal Supremo no se puede circunscribir al futuro negro que espera y a Koldo García, y a la colaboración de Aldama con la Justicia. La sentencia obliga a mirar más allá: a Pedro Sánchez. Ha caído su principal colaborador, y no hay quien crea que Sánchez no se enteraba de nada de lo que hacía su brazo derecho en el Gobierno y en el partido. Si efectivamente no se enteraba de nada, entonces debe salir de Moncloa cuanto antes, porque demuestra que no está en lo que un gobernante debe estar: elegir a los mejores y también los más decentes. Y estar vigilante cada minuto del día para evitar tentaciones y decisiones delictivas. De una manera o de otra, no merece seguir en el Gobierno.
Tiene razón Feijóo, un jefe de Gobierno que sea como debe, decente política y personalmente, debe asumir sus responsabilidades cuando a su alrededor todo es delito y corrupción. Le está faltando tiempo para presentar su dimisión, aunque no lo va a hacer.
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