El simbolismo del Guernica

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Publicado: 08 abr 2026 - 00:10
Opinión en La Región
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Hay historiadores, expertos en arte y reputados pintores como Isabel Guerra, conocida como la monja pintora, que ponen en duda que Pablo Picasso pintara el Guernica en plena Guerra Civil. Consideran abiertamente que lo empezó por encargo de la Segunda República antes de la contienda y del bombardeo de Guernica fechado el 26 de abril de 1937, si bien las biografías de Picasso datan la obra entre mayo y junio de 1937, y niegan la temática taurina. Da igual cuando Picasso pintara su obra maestra, culminación del surrealismo, el cubismo y el expresionismo. Lo importante es que dispuso que el cuadro se devolviera a España tras ser custodiado en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, de modo que en 1981 se trajo al Casón del Buen Retiro del Museo del Prado y desde 1992 se puede admirar en el Museo Reina Sofía. En consecuencia, no hay duda de que el pintor malagueño al que la izquierda radical actual considera al mismo tiempo un comunista como es debido y un maltratador de sus parejas, dispuso que el Guernica se devolviera a España, y no específicamente al País Vasco, independientemente de que el contenido represente históricamente un lamentable episodio de la Guerra Civil española sucedido en Euskadi.

Resulta tan lamentable como osado que el lehendakari reclame el traslado del Guernica, como si fuera una competencia más con la que comprar el apoyo del PNV

Resulta tan lamentable como osado que el lehendakari Pradales reclame a Sánchez el traslado del Guernica al País Vasco, como si fuera una competencia más con la que comprar el apoyo del PNV. Pradales pide la cesión del Guernica para exhibirlo en el Guggenheim en forma de “reparación simbólica”, como si el resto de España no tuviera derecho a contemplar en Madrid esa reparación de la memoria guerracivilista. Puestos a pedir, no descartemos que en este descabellado mercadeo peneuvista terminen pidiendo la cesión de la Cibeles y la Puerta de Alcalá o los fusilamientos tan madrileños del 3 de mayo de Goya. Es lo que tiene la política cuando das con la traición y deslealtad de un partido nacionalista de derechas que sigue recolectando nueces y un presidente del Gobierno débil y sin escrúpulos capaz de ceder a cualquier chantaje con tal de seguir en La Moncloa. De momento, el Gobierno rechaza la cesión del Guernica por cuestiones de conservación del cuadro, pero conociendo a Sánchez, nadie puede poner la mano en el fuego por su palabra, pues es muy capaz de incorporar la entrega de la obra de Picasso a su propaganda del “No a la guerra” o de darle la liga al Athletic de Bilbao y la Real Sociedad si también lo pide Bildu. Tal y como el PSOE y el PNV están excarcelando a etarras, no sería de extrañar que el terrorismo sanguinario de ETA termine siendo cosa de la extrema derecha, Vox y el PP en esa ficción de desmemoria en la que se ha convertido la memoria histórica y democrática reescrita por el sanchismo y sus socios. El símbolo del Guernica, su simbolismo como obra de arte y denuncia histórica de la crueldad entre españoles, está por encima de los delirios y el desvarío del peneuve, que cualquier día reclama la propiedad de la tortilla española, la paella valenciana, el gazpacho andaluz, el pulpo a feira o el jamón Guijuelo.

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