Miguel Abad Vila
TRIBUNA
Una sanidad McDonalizada
La derrota del Real Madrid en Albacete encendió definitivamente la traca de una afición que ya estaba caliente tras varios meses con mucho para criticar y demasiado pocoa de lo que presumir. Costará volver a vivir un ambiente en el Santiago Bernabéu como el del partido del sábado ante el Levante. No por los pitos a los jugadores, que los hay en todos los campos, pero sí por la intensidad y continuidad a algunas de las estrellas blancas e incluso al presidente del club.
Incluso a Florentino Pérez le tiraron de las orejas por dinamitar el proyecto iniciado por Xabi Alonso y por miedo a que los “Galácticos” del 2026 se lo hayan comido como hace 20 años. No fue una amenaza, fue un toque de atención.
Vinicius ha pasado en tempo récord de sobreprotegido a centro de las iras, Bellingham de ser coreado con música y pitarle los oídos, Valverde de ejemplo de jugador de equipo a abuchecado por nos estar a lo que se le pida desde el banquillo. Incluso a Florentino Pérez le tiraron de las orejas por dinamitar el proyecto iniciado por Xabi Alonso y por miedo a que los “Galácticos” del 2026 se lo hayan comido como hace 20 años. No fue una amenaza, fue un toque de atención.
El Bernabéu ha celebrado más que nadie, por eso no se le puede varear de antemano como quiso hacer Arbeloa y tampoco va a tragar con rivales imaginarios como intentó inventar el técnico en la rueda de prensa. No perdona la falta de ganas habituales con dos carreras contadas o una foto para la galería. Sabe que hay equipo para más y seguro que se volcará en los partidos que están a por venir si su equipo se vacía. Empezando por el de mañana. Gane o pierda.
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