Tartufo

TAL DÍA COMO HOY

Publicado: 12 may 2026 - 06:40
Tartufo
Tartufo

La famosa obra de Molière es una comedia en cinco actos escrita en versos alejandrinos. Su personaje principal es Orgón, sometido a la influencia de Tartufo, un falso devoto que lo que en realidad busca es quedarse con todos sus bienes. Antes de su estreno oficial, la obra fue presentada al rey Luis XIV en el Palacio de Versalles el 12 de mayo de 1664.

La comedia critica de manera feroz la hipocresía que tenían algunos devotos directores espirituales, que en realidad eran saqueadores de herencias, lo que provocó la indignación de algunos sectores del clero. La Compañía del Santo Sacramento utilizó su influencia para conseguir que la obra fuera prohibida. Habrá que esperar hasta febrero de 1669 para que el rey levante la prohibición y autorice a Molière a representar su obra.

Luis XIV comprende que lo que intenta explicar el texto es que hay muchos cortesanos que se acercan a la Corona para influir al rey, presentándose como personas de pleno sentir religioso y moralidad intachable. Es por ello que accede a su representación, como queriendo demostrar que solamente el rey y la justicia pueden resolver los problemas del pueblo francés.

El personaje de Tartufo describe de manera tan excelsa la hipocresía que este nombre es utilizado en el Diccionario de la Academia Española para definir a la persona falsa e interesada.

Queremos añadir una anécdota a este artículo sobre Moliere: se escribe y se dice que vestir de color amarillo en una representación teatral está muy mal visto ya que se considera que atrae la mala suerte.

La “culpa” la tiene precisamente el dramaturgo y actor francés Molière (1622–1673). Durante una de las representaciones de “El enfermo imaginario”, vistiendo de amarillo, tuvo un ataque que le causaría la muerte.

Aunque realmente el color no era amarillo sino que era más bien amaranto (rojo oscuro) y que se confundió con amarillo por un error de traducción, la creencia popular se centra en el amarillo.

Propina - Fernando VII

Si hay algún rey que se merece ser llamado Tartufo o Felón es según historiadores y biógrafos: Fernando VII, pero ¿cómo era en realidad el rey Fernando VII? Aquí exponemos algunos de sus rasgos entresacados de artículos libros y memorias:

Incapaz. Fernando VII fue incapaz de hacer frente a las graves dificultades que planteaban las circunstancias históricas en las que le tocó reinar. Un ejemplo de esa incapacidad lo tenemos en el escandaloso asunto de la compra de una escuadra al zar de Rusia, Alejandro I.

La guerra de la Independencia había dejado a la armada española en una lamentable situación. Se necesitaban buques para transportar las tropas desde España y sofocar la rebelión en Hispanoamérica. A tal efecto, la camarilla próxima al rey se hizo cargo de comprar a Rusia ocho naves por la escandalosa suma de casi setenta millones de reales. Cuando los buques llegaron a Cádiz, en febrero de 1818, se comprobó que la madera de sus cascos estaba podrida y no se encontraban en condiciones de viajar a América.

Hipócrita. Fernando VII ofrecerá dos caras que acabarán de perfilar su imagen de rey felón. Por un lado, decía asumir el sistema constitucional de manera franca y sincera. Por otro, atizaba los enfrentamientos entre las dos facciones del liberalismo, al tiempo que alentaba a los absolutistas.

Era condenado por los liberales tanto por su populismo y connivencia con el pueblo (para aquellos, una masa inculta proclive al absolutismo), como por su desprecio a la soberanía nacional, representada por las minorías liberales.

Mujeriego. Tenía una obsesiva afición por las mujeres, siendo asiduo visitante de los prostíbulos más concurridos de Madrid. En concreto, frecuentaba el burdel de Pepa la Malagueña, el más popular de la capital española.

Vengativo. Comenzaba una nueva etapa del reinado de Fernando VII, conocida como la Década Ominosa, durante la cual el rey persiguió con saña y sin tregua a los liberales. Los que pudieron huir buscaron refugio en Gran Bretaña. Quienes no lo consiguieron y fueron detenidos, pagaron con su vida la defensa de sus ideales. Significó la muerte, entre otros, de Riego, el Empecinado o de Mariana de Pineda.

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