¿Tenía razón el molinero?

Publicado: 15 ago 2026 - 00:40
Opinión en La Región
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Carlo Ginberg, doctor en Filosofía, es el autor de un magnifico texto encuadrado dentro de la microhistoria: “El queso y los gusanos”. En esta obra afirma (pág. 154). “En las sociedades fundadas sobre la tradición oral, la memoria de la comunidad tiende involuntariamente a enmascarar y a integrar los cambios”.

Si se difundían las ideas de forma consciente, cualquier ciudadano podía ser procesado por proclamarlas. Un molinero, Domenico Scandella- alias Menocchio- sospechosamente culto para pertenecer al pueblo llano, es ejecutado por hereje, en la Italia tridentina del siglo XVI. Fueron necesarios varios procesos para que la Inquisición condenase al reo a la pena capital. La fortaleza de sus aseveraciones sobre el origen del mundo y su defensa ante el tribunal estuvo apoyada por los clandestinos valedores de la “cosgonomía del caos como origen del universo.

Los juicios sumarísimos han sido instrumentos del poder, más eficaces que los ejércitos y sus miembros gozan de la impunidad más absoluta. El objetivo es censurar “el libre pensamiento”. El poeta Brassens lo expresa en el poema “Lamauvaise reputatión”, cantada en castellano por Paco Ibáñez como “La mala reputación”. Es en la antítesis de la poesía de Brassens donde residen los himnos ideológicos acompañados de banderas y los códigos normativos que marcan las líneas rojas de los derechos de ciudadanía.

Las ideologías totalitarias han intentado someter la política a normas controladas por técnicos –letrados- considerados únicos expertos de la objetividad emanada de la tradición oral. Su único antecedente está en la subjetividad de códigos religiosos. En la actualidad no se aplica una premisa que fue fundamental: “Tratar de restablecer la verdad objetiva basada en hechos inmutables e independientes de toda interpretación ideológica vinculada al poder político, siendo el ciudadano quien controle, a través de los parlamentos democráticos, la elección de los magistrados por un tiempo limitado, nunca superior a ocho años”.

El capitalismo no duda en manipular sus propias normas; cuando está en juego el auténtico poder, convirtiendo la Ley en instrumento de represión de cualquier disidencia. El Presidente de EEUU, como experto en el control de la Justicia, no duda en nombrar como fiscal general del Estado a su abogado particular en el caso de la actriz porno Stormy Daniels.

En el libro de José María Zavala “El Profeta”, capitulo 68, “La Encerrona”, se define el juicio a Jesús de Nazaret, “como una gran farsa”

“Para condenar al acusado se exige, como mínimo, la anuencia de dos testigos; y mientras el veredicto de absolución puede darse de modo inmediato, una sentencia condenatoria solo puede pronunciarse al día siguiente.” (¿Jesús o David Sánchez?)

No se trata de una cuestión jurídica …sino de un proceso político (¿Jesús el Galileo o García Ortiz – fiscal general?)

“Cualquier juez honesto se habría dado por aludido, pero la intención de juzgar a Jesús ¿o a Begoña Gómez? No era aplicar justicia, sino dejarse llevar por el odio, la inquina o la envidia…”. ¿Del Sanedrín o de la ultraderecha?

Ha sido una gran farsa el Sanedrín o el T.S. No es un tribunal legal sino un comité tradicional de seguridad pública…Debe salvar vidas en lugar de arruinarlas. Nadie puede ser juzgado sin estar presente, ni poder defenderse “¿El Mesías u Ortiz?

Solo hubo testigos de la acusación, pero ni uno solo de la defensa, por la sencilla razón que el Tribunal deseaba la muerte de Jesús de Nazaret y la degradación del fiscal general

“Los malos ganan siempre” incluso cuando los buenos tienen un equipo liderado por El hijo del hombre.. Su mensaje no fue comprendido: “No juzguéis y no seréis juzgados” .

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