Jaime Rodríguez Arana
MI PLAN PERFECTO
Tiempo para cargar las pilas
MI PLAN PERFECTO
La llegada de los días largos, esos días en los que a las diez de la noche todavía luce el sol, es una gran noticia. Por contraste, las jornadas cortas, grises y con lluvias, que se suceden de octubre a junio, con matices claro está, propias “da nosa terra”, tienen fecha de caducidad. En efecto, con la llegada del 21 de junio todo florece, todo es más luminoso y, por tanto, todo es más alegre incluso en las peores circunstancias.
Algunas personas esperan el verano como agua de mayo. Añoran los recuerdos de una juventud que en esta época del año disfrutaba de lo lindo. Es un tiempo para disfrutar de la naturaleza. Sobre todo si uno, es mi caso, tiene el privilegio de estar cerca del mar, de las Rías Baixas, donde cada puesta de sol es una obra de arte.
Si, el verano es tiempo de descanso, de estar más tiempo en familia, de compartir, de disfrutar, de hacer ejercicio, de leer, de degustar esos magníficos frutos del mar que tan bien sientan al organismo. Es tiempo de visitar a amigos de la infancia, de la juventud, de caminar, de acercarse más a la naturaleza. También, por qué no, es un espacio para pensar y reflexionar acerca de esas cuestiones que durante el tiempo ordinario no podemos hacerlo. Una idea para un libro, para una investigación, para una iniciativa académica, empresarial…
En mi caso, la práctica, casi diaria, del tenis también ayuda a que el tiempo de las vacaciones compense. Además, en las Rías Baixas tengo muchas amistades con las que ya es tradición encontrarnos algún día para un buen almuerzo seguido de una mejor tertulia, sin prisa y sin urgencias.
En fin, en algunos días, a fines de julio, empezaremos a disfrutar de ese tiempo tan agradable en el que cambiamos de actividad para cargar las pilas, como suele decirse, en un ambiente agradable y cerca del mar. ¿Se puede pedir más?
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