La toma de Tenochtitlan

TAL DÍA COMO HOY

Publicado: 13 ago 2026 - 06:40

La historia de la conquista de México alberga pasajes de profunda audacia y asombro, pero ninguno se compara con la entrada y posterior control de la capital mexica, un suceso que popularmente se entiende como la “toma” de la gran urbe mesoamericana.

El 8 de noviembre de 1519, Hernán Cortés y sus tropas contemplaron por primera vez México-Tenochtitlan, una metrópoli flotante que desafiaba la imaginación europea.

Aquel día, el tlatoani Moctezuma II recibió a los españoles en la calzada de Iztapalapa con honores de alta diplomacia. Sin embargo, bajo la superficie de los fastuosos regalos de oro y los discursos de bienvenida, se gestaba una de las maniobras políticas más arriesgadas de la era de las exploraciones.

En cuestión de una semana, Cortés transformó su estatus de huésped en el palacio de Axayácatl al de gobernante de facto, capturando al mismísimo emperador en su propio territorio.

Alojados en el corazón de una urbe de más de 200.000 habitantes, los poco más de 500 españoles supieron que su supervivencia pendía de un hilo. Cortés, con un profundo entendimiento de la psicología política local gracias a la ayuda de doña Marina (la Malinche), ejecutó un golpe maestro: bajo el pretexto de un supuesto complot indígena, obligó a Moctezuma a mudarse a los cuarteles españoles.

La reclusión del soberano paralizó la cadena de mando mexica. Los súbditos, acostumbrados a una obediencia sagrada hacia su líder, presenciaron con estupor cómo el palacio de Axayácatl se convertía en el epicentro del poder del Imperio azteca, subordinado ahora a las directrices de Cortés.

Durante una ausencia temporal de Cortés, su capitán Pedro de Alvarado ordenó la matanza en el Templo Mayor durante una celebración religiosa, desatando la furia contenida del pueblo mexica.

Al regresar, Cortés encontró una ciudad en pie de guerra. Ni la mediación de Moctezuma -quien murió apedreado por su propio pueblo en un intento de calmar los ánimos- pudo contener el levantamiento. La noche del 30 de junio de 1520, conocida como la Noche Triste, los españoles se vieron obligados a huir de forma agónica por las calzadas de la ciudad, sufriendo bajas masivas y perdiendo los tesoros acumulados.

Aquella expulsión marcó el final de la primera fase de dominación pacífica y forzó a Cortés a planificar una estrategia estrictamente militar.

Lejos de darse por vencido, Cortés se refugió con sus aliados de Tlaxcala y diseñó un asedio total por tierra y agua. Para dominar la laguna que rodeaba Tenochtitlan, ordenó la histórica construcción de 13 bergantines en tierra firme, que luego fueron ensamblados en el lago de Texcoco.

A finales de abril de 1521 comenzó el sitio definitivo. Cortando el suministro de agua dulce y alimentos, combinando la pólvora con el devastador avance de la viruela -un enemigo invisible que mermó a la población sitiada-, las fuerzas aliadas empujaron a los mexicas a una resistencia desesperada liderada por Cuauhtémoc.

Finalmente, el 13 de agosto de 1521, la ciudad se rindió, poniendo fin al Imperio mexica y dando origen al virreinato de la Nueva España.

Propina: “Donde las dan las toman”… el mal de Moctezuma

El refrán “Donde las dan, las toman” (a veces dicho como “donde las dan, allí las toman”) aparece registrado por primera vez en la literatura clásica española en el “Don Quijote de la Mancha” de Miguel de Cervantes, pronunciado por el personaje de Sancho Panza.

Al mal de Moctezuma (más conocido como la venganza de Moctezuma) se le llama así de forma irónica y popular para referirse a la diarrea del viajero que sufren los turistas extranjeros cuando visitan México y prueban la comida autóctona. El nombre hace alusión a una leyenda humorística: se bromea con que el antiguo emperador mexica Moctezuma II sigue castigando y vengándose desde la tumba de los visitantes extranjeros (descendientes de los conquistadores) a través de malestares estomacales y sus resultados intestinales.

Contenido patrocinado

stats