Otra tragedia ferroviaria

VÍA DE SERVICIO

Publicado: 29 oct 2026 - 02:10
Opinión de Fernando Lusson.
Opinión de Fernando Lusson. | La Región

Dos accidentes en menos de un año en la misma línea de alta velocidad ferroviaria entre Madrid y Sevilla ponen de relieve que algo no funciona, a pesar de la distinta tipología de ambos sucesos según las primeras investigaciones, y en las que como en todos estos siniestros no existe una sola causa sino la concatenación de varios factores que derivan en la tragedia que ha supuesto la muerte de decenas de personas.

Sin conocer de forma certera qué es lo que es lo que ha ocurrido para que un tren AVE embistiera por detrás a otro convoy de la compañía italiana Iryo, en la proximidad de la localidad toledana de Urda, se han puesto en marcha los procesos de control de daños tanto políticos como judiciales con su componente humano. A las pocas horas del accidente se apuntaba a que el siniestro se ha debido a un fallo humano desde el Centro de Control de Tráfico ferroviario de Atocha, y a continuación un sindicato ferroviario ha desviado el foco de atención hacia la situación de las medidas de seguridad de la vía y ha acusado al Gobierno de precipitación en la imputación de la responsabilidad, además de pedir una auditoria sobre los arreglos de la vía realizados tras el accidente de Adamuz -que causó 46 muertos-, porque no se detectó la rotura de un rail que motivó que un tren invadiera la vía paralela y fuera arrollado por otro que iba en sentido contrario.

Las primeras evaluaciones apuntan a que se produjo un fallo en uno de los sistemas de seguridad -LZB-, que entró en funcionamiento otro de remplazo, que el tren Iryo no pudo reanudar su marcha por un problema técnico y que al tren de Renfe se le dio la orden de continuar la suya. La necesidad imperiosa de saber por qué ha ocurrido la tragedia no debe llevar a sacar conclusiones precipitadas, sobre todo porque las investigaciones de los accidentes ferroviarios son muy largas y difíciles. La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) aún no ha publicado su informe definitivo sobre el accidente de Adamuz en el que la hipótesis principal apunta a la rotura de una soldadura en una vía, y para el próximo 14 de noviembre está prevista que en lo juzgado de Montoro (Córdoba) se proceda al descifrado y análisis oficial de los datos de las cajas negras de ambos convoyes.

En la línea Madrid-Sevilla, que el ministro de Transportes, Óscar Puente, dijo que había sido revisada y modernizada a lo largo de 2025 y vuelta a renovar tras el accidente de Adamuz, al menos se ha producido un fallo de seguridad, y en estas circunstancias todas la miradas se vuelven hacia la falta de inversión en la infraestructura ferroviaria derivadas de la ausencia de Presupuestos Generales del Estado en los últimos tres años, que han venido seguidas de quejas de los trabajadores en las que alertaban de la falta de seguridad y de la antigüedad del material rodante, en proceso de renovación, sin olvidar las consecuencias del aumento de las frecuencias con la liberalización del tráfico en alta velocidad.

La tragedia de Urda ha vuelto a resaltar la solidaridad de la sociedad española con las víctimas en todos los niveles, desde las muestras de los particulares, a los de todas las comunidades autónomas vecinas, a la espera de la utilización política que se haga de la tragedia.

Si Óscar Puente, con el respaldo de Pedro Sánchez, evitó una asunción de responsabilidades políticas en enero, en esta ocasión cabe preguntarse si debe presentar su dimisión como consecuencia de un probable fallo humano que calificó de imprevisible. Tras la asistencia a las víctimas ahora se trata de averiguar cuál es la causa definitiva de la tragedia.

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