Rosendo Luis Fernández
El triaje de Marlaska: chavismo
Si usted, estimado lector, siente curiosidad por saber el significado -ya no le digo si tiene que vivirla, ojalá nunca-, de la palabra triaje, se encontrará algo así como “proceso de evaluación rápida por el que se clasifica a los pacientes en los servicios de urgencias, según gravedad de su estado”. Porque según la gravedad se definirá el orden y la prioridad de la atención sanitaria y no por el mero hecho de haber llegado antes al servicio. De esto saben bien quienes tienen que acudir a los servicios de urgencias hospitalarias o a acompañar a algún familiar o amigo. No siendo pocas las ocasiones que, al aplicar esta clasificación, desencadena cabreo o desconcierto.
Pero en España todo es diferente desde hace ocho años. En los últimos días otra nueva noticia, tan perniciosa como polémica, nos ha trasladado el triaje a la confrontación política. Cuando parecía que los desmanes, las ocurrencias, contradicciones, dejadez de funciones… ya eran insuperables, qué va, el Gobierno se supera en despropósitos. Un Gobierno incumplidor, desconcertante, desconfiado. 1) Incumplidor, ya que apela siempre a la Constitución y es el primero en incumplirla. Como que llevamos no un año, sino una legislatura sin presupuestos, que representa el documento anual más importante, y como si nada sucediese. Pues sí sucede, ya que se incumple el artículo 134 de la Constitución. Por supuesto, el presidente nos tiene advertidos de que gobernará con o sin el apoyo del Legislativo, del Congreso. 2) Desconcertante, porque muestra más apoyo y consideración, a las autoridades marroquíes y a Marruecos, que a nuestras fuerzas del orden y la ciudad española invadida, Ceuta. 3) Desconfiado, ya que el ministro del Interior -Marlaska, qué enorme decepción- hace su propio e interesado triaje, catalogando y clasificando a los periodistas y tertulianos mediante un documento con anotaciones según su orientación política. Expresiones tipo “reconocido antisanchista”, “extrema derecha”, “afín socialista” es como clasificar al paciente en urgencias de “reconocida gravedad”, “extrema sintomatología”, “menos grave”, en el momento del triaje.
¡Me duele España! La España inmersa en las mentiras, las intrigas y las verdades solo al cambiar de opinión. Y no poca dosis de narcisismo y autocracia.
Cuando yo opino en redes sociales, que no son pocas veces, transmito la sensación de que estamos viviendo en España una situación de incipiente chavismo. A raíz de aquí, no son pocas las personas, a nivel interno vía WhatsApp, que me contestan: unos, que no es para tanto, que no sea exagerado, pero otros recuerdan que así comenzó el chavismo, haciendo listas de amigos, indiferentes y enemigos; incluso que ya somos unos aventajados con respecto al inicio chavista. Delante de tanta desconfianza -¿será subjetiva?- me asoma a la cabeza Miguel de Unamuno, para volver a exclamar: ¡Me duele España!, la España inmersa en las mentiras, las intrigas y las verdades solo al cambiar de opinión. Y no poca dosis de narcisismo y autocracia. El “pregúntele a Vivas por los menores en Ceuta”, al ser Sánchez preguntado, es de una catadura autocrática sin parangón en un presidente que no ha defendido la frontera.
Pero… ¡miren lo que le gustan a Marlaska los triajes! También se lo está haciendo a los migrantes en Ceuta para resolución de expedientes de asilo o expulsión. Haciéndole caso a Marlaska, se supone disponer de mucha voluntad tomarlo en serio, tales resoluciones tomaron “velocidad de crucero”, siendo de este tenor la información en La Región. Pero Marlaska es el mismo que el 3 de agosto ya se despachaba desprestigiando al CNI por no hacer su trabajo de información, al tiempo que tranquilizaba con la normalidad en Ceuta. Tanta normalidad como que un mes después empieza con los triajes a “velocidad de crucero”
Entre triajes, mentiras, contradicciones, inacción… tras mes y medio, no somos pocos los que exclamamos ¡me duele España! Que haya “notarios de la actualidad” anotados y clasificados ideológicamente en el triaje Marlaska no es precisamente para castin, sino que habla bien a las claras del país de pandereta en el que nos tiene sumido el sanchismo. El Estado de derecho está ausente, pero cómo si nada sucediese, semejando que las instituciones democráticas y libres pintan nada o son utopías. Dimitir suena a ruso, excepto para el secretario del delegado del Gobierno en Ceuta. Para esto no hacía ni hace falta triaje alguno.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último
CUESTA DE SEPTIEMBRE
El alza de vivienda y petróleo ahogan la economía familiar
LOS TITULARES DE HOY
La portada de La Región de este viernes, 18 de septiembre
ORÁCULO DAS BURGAS
Horóscopo del día: viernes, 18 de septiembre
RELACIONES COMERCIALES
Canadá apuesta por Europa pese a las amenazas de EEUU