José Luis Fernández Carnicero
Novos tempos para o ensino
Está claro. Las televisiones autonómicas, lo reconoce el propio ministro de Industria, no son un servicio esencial, ni imprescindible, ni prioritario. Basta con sintonizarlas para comprobarlo. Son un cero a la izquierda para el ciudadano, pero una herramienta de lujo para los políticos cuya principal obsesión consiste en aferrarse al poder cueste lo que cueste y caiga quien caiga. En este caso, el coste de los canales autonómicos, en plena crisis, es de mil millones de euros al año. Los pagamos usted y yo, sólo para que los presidentes de turno tengan una plataforma de manipulación informativa con la que falsear el relato de la realidad. Dicho de otro modo: financian el engaño a los ciudadanos con dinero de los ciudadanos. Y no hay atisbo de cambio, al menos aquí en Galicia. Lejos de ello, el presidente Feijóo se erige públicamente en defensor de una CRTVG, faraónica e inviable (social y económicamente), pero rendida a sus pies, a sus deseos y a sus estrategias. Para él sí es un servicio esencial. No lo son, en cambio, la educación, la sanidad, los servicios sociales. Es justo ahí donde clava sin piedad las tijeras de su pretendida austeridad.
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