Chito Rivas
PINGAS DE ORBALLO
A vertixe do desexo
cuenta de resultados
Este año se perfila como un punto de inflexión en la política y la economía globales. El regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, la aceleración de la competencia entre Washington y Pekín, el avance de China en América Latina y la creciente fragmentación del comercio mundial obligan a la Unión Europea y a España a repensar sus estrategias de inserción internacional. En este contexto de tensiones geopolíticas y proteccionismo en aumento, avanzar hacia un espacio económico birregional integrado entre la UE y América Latina y el Caribe (ALC) ya no es solo una oportunidad comercial, sino una necesidad estratégica.
Tal como subraya Ernesto Talvi, investigador del Real Instituto Elcano, la UE está rediseñando su arquitectura comercial global con un doble objetivo: reforzar su seguridad económica y fortalecer la resiliencia de sus cadenas de suministro. Para ello, está intensificando y modernizando su red de tratados de libre comercio (TLC), y en este esfuerzo América Latina se presenta como un socio “natural, fiable y complementario”.
Avanzar hacia un espacio económico birregional integrado entre la UE y América Latina y el Caribe (ALC), una necesidad estratégica
La complementariedad es evidente. América Latina ofrece justo lo que Europa más necesita en este momento: minerales críticos como litio y cobre, indispensables para la transición verde y digital, y abundantes fuentes de energías renovables. Por su parte, la Unión Europea aporta capital, tecnología y know-how que pueden contribuir a diversificar y sofisticar las economías latinoamericanas. El resultado sería el desarrollo de cadenas de valor birregionales de alto valor añadido, especialmente en sectores estratégicos como los vinculados a la descarbonización y la digitalización.
La red de acuerdos comerciales de la UE con América Latina es ya amplia y, una vez que se ratifique el acuerdo con Mercosur, cerrado el pasado 6 de diciembre, llegará a cubrir el 97% del PIB de la región, una cobertura muy superior a la de EEUU (44%) o China (14%). Sin embargo, este marco de acuerdos sigue siendo fragmentado. La coexistencia de distintos regímenes de origen impide, por ejemplo, combinar bienes e insumos de diferentes países latinoamericanos –aunque tengan acuerdos con la UE– para beneficiarse de las preferencias arancelarias. Esta limitación frena la creación de auténticas cadenas de valor birregionales.
Superar esta fragmentación es un reto técnico, pero abordable. La solución propuesta desde el ámbito académico y por expertos como Ernesto Talvi es la adopción de un mecanismo de “acumulación diagonal flexible”. A través de un protocolo común, que podría anexarse a los acuerdos existentes sin necesidad de renegociarlos, este mecanismo permitiría considerar como originarios los bienes de todos los países latinoamericanos que tengan acuerdos bilaterales con la UE y entre sí. Es una herramienta pragmática, jurídicamente viable y de bajo coste, con un enorme potencial transformador.
El establecimiento de este sistema sentaría las bases para un verdadero espacio económico integrado UE-ALC, que abarcaría a 1.100 millones de personas y un PIB conjunto comparable al de Estados Unidos. Según estimaciones recientes, un espacio plenamente integrado podría aumentar en un 70% el comercio entre ambas regiones y un 40% el comercio intrarregional. Además, permitiría a la UE alcanzar un peso comercial en América Latina similar al de EEUU y China, con la excepción de México.
Desde Bruselas ya se asume que la creación de un espacio económico birregional entre la UE y América Latina no es un sueño utópico, sino un proyecto viable que, si se implementa con inteligencia y voluntad, puede aportar prosperidad compartida.
El desafío para España y para la Unión Europea pasa por reforzar su presencia en América Latina, no solo como contrapeso a la creciente influencia china, sino también como una alternativa confiable frente al unilateralismo de Washington.
Mercosur es un bloque de más de 270 millones de consumidores, relativamente cerrado al exterior. Junto con Brasil, los países fundadores fueron Argentina, Paraguay, Uruguay y Venezuela (suspendido). Bolivia es miembro en proceso de adhesión.
Los países asociados al Mercosur son: Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Panamá, Perú, Surinam y Bolivia, ya en proceso de adhesión. Luis Arce ya pidió al Mercosur “apuntar a un mundo multipolar, lejos de las hegemonías económicas”.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Chito Rivas
PINGAS DE ORBALLO
A vertixe do desexo
Luís Celeiro
TÍA MANUELA
A casa sen varrer
Jenaro Castro
MORRIÑA.COM
Las rimas de la moción
Fernando Ramos
HISTORIAS DE UN SENTIMENTAL
Las verbenas del Posio
Lo último
LOS TITULARES DE HOY
La portada de La Región de este miércoles, 27 de mayo
ORÁCULO DAS BURGAS
Horóscopo del día: miércoles, 27 de mayo
EMBARCACIONES Y BASES BOMBARDEADAS
Irán amenaza con responder los últimos ataques de EEUU