David Alvarado
A fronteira como coartada
Como en el tango, "veinte años no es nada". O sí. El cuadro de la Familia Real que acaba de terminar Antonio López dos décadas después de que le fuera encargado ha quedado superado por los acontecimientos y no por el envejecimiento natural de los retratados. Por lo pronto le sobra la figura de la infanta Cristina, apartada de la familia, y le falta el bastón al rey padre. Pero cómo iba a pensar el artista veinte años atrás - ya se sabe que tiene un ritmo muy lento de trabajo como requiere la minuciosidad de su estilo-, que la Familia Real de entonces, que era un modelo y una de las instituciones más valoradas del país, iba a sufrir la metamorfosis que ha padecido.
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