Vendo levadura

Publicado: 18 ago 2026 - 04:40
Opinión en La Región
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Leyendo el artículo del presidente de la Real Academia de Medicina de Galicia (Francisco Martelo), referente al reciente fallecimiento del profesor de la Facultad de Medicina del USC, Ángel Belmonte -profesor de Farmacología de muchas generaciones de médicos, también profesor mío-, pionero de la medicina nuclear en Galicia y de muchas cosas más, acabó el magnífico e ilustrativo artículo, recordando cómo remató su discurso Ángel Belmonte con ocasión del ingreso como académico de la Real Academia de Medicina de Galicia: “Yo no vendo pan, vendo levadura”, frase de Miguel de Unamuno. Con esta metáfora, Unamuno buscaba el objetivo de sacudir la conciencia y dar libertad para pensar antes que imponer normas; a lo sumo, sugerir, más que instruir. Yo sé que usted, paciente lector, lo entiende y bien.

Cuando Unamuno vende pan, no es pan, sino levadura o fermento. Cuando Sánchez vende, unos días después de la oleada, una Ceuta recuperada, no vende ninguna recuperación, sino el escapismo y las ganas de enredar con el fin de diluir y disimular sus vacaciones en La Mareta. Pero aún peor, considero que el sanchismo ya no es capaz de vender nada desde el momento mismo que su propio partido en Ceuta está dividido y no lo controla, por mucho pan que venda. Dividido, como preocupada la sociedad ceutí, y razones existen. 1) Al propio Gobierno, primero se le ha descubierta la mentira de que no disponía de información -ni siquiera avisos- de lo que se estaba tramando en la parte marroquí de la frontera, cuando el más común de los mortales lo escuchábamos días antes del asalto, el 30 de julio. 2) El propio Gobierno, en su habitual falta de coordinación, no se ha puesto de acuerdo ni en la forma de mentir, para endilgar las causas de la oleada invasiva: Si CNI, si Supremo, si mafias, si Marruecos, sí o no. 3) Días después de la invasión, el Gobierno tranquiliza a la población ceutí, sin saber el número de muertos, el número de menores a atender; y los ministerios de Defensa e Interior suspendiendo los permisos vacacionales de militares y guardias civiles en Ceuta, mientras el presidente del Gobierno y la vicepresidenta segunda están de vacaciones a cuerpo de rey, recomendando lectura de libros para el verano. Como si todo le fuera ajeno. Vendiendo pan.

Está claro que, en todo este tiempo, no han vendido levadura. Se ha vendido “pan para hoy y hambre para mañana”, muy propio del sanchismo, y que en Ceuta es la máxima expresión, parodiando a don Miguel de Unamuno. Y a falta de levadura o fermento para un buen discurrir mental, lo que hace el sanchismo es adoctrinar a los cargos que aún le siguen en Ceuta para que hablen de “normalidad”, de que no hay “fronteras sin riesgo” -vaya descubrimiento-, y por otro lado anula las vacaciones que se hayan otorgado e impide dar nuevas hasta nueva orden de la superioridad. ¿Cuánto fermento hace falta para comprender a este Gobierno?

Que un presidente del Gobierno, y una vicepresidenta segunda que, aunque no responsable directa, se sienta en la misma mesa del Consejo de Ministros, con los muertos aun sin evaluar, el drama humanitario de los menores sin solucionar, estén de vacaciones, semeja totalmente al caudillo, a Franco, cuando acudía sin pestañear, todos los meses de agosto al Pazo de Meirás, símbolo del poder del régimen, que es lo equivalente de Sánchez en La Mareta. Un narcisista y un dictador, “monta tanto, tanto monta”, que sólo poseía uno y posee el otro, levadura del buen descanso veraniego, haga sol, tormenta, truene o invadan España, con los perniciosos efectos secundarios -hacinamiento, sanidad, servicios públicos colapsados…- sin resolver. Al menos Franco llegaba a Meirás con sus deberes hechos. Sánchez está en La Mareta sin haber resuelto el lío de Ceuta y sin presupuestos en toda la legislatura. Y vende pan por no tener levadura, la levadura a la que se refería Unamuno.

Normalidad mientras anulan permisos a militares y fuerzas de orden público. Normalidad mientras familias ceutís envía a sus hijos a la Península por la inseguridad manifiesta. Normalidad mientras está irresuelto el problema de origen. Normalidad… ¿mientras un presidente y una vicepresidenta recomiendan, desde sus aposentos veraniegos, canciones y libros, como quien vende pan? Esto no es normalidad ni “farrapo de gaitas”. ¡Es jeta!

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