“¡A ver: el carné!”

EL ÁNGULO INVERSO

Publicado: 04 ene 2026 - 06:40

“¡A ver: el carné!”
“¡A ver: el carné!” | Alba Fernández

Inevitablemente, tenía que escribir sobre ella. Mi generación está de luto. Se fue Brigitte Bardot.

Te cuento, hermano lector. Principios de los 60, allá en los cuadros, detrás del cristal, ponía: “prohibida para menores de 18 años”. En el portalón de la iglesia: “4 rombos. No vayas, pecas”. Buenos tiempos para el cine.

En Verín teníamos tres cines, y uno más, el parroquial. El Principal estrenaba “Et Dieu... créa la femme” / “Y Dios creó a la mujer”. El gallinero estaba en el primer piso. Para entrar había que sortear a un portero borrachín, malencarado. Recuerdo bien su jodido nombre: Pampirlos. Te esperaba en la puerta: “¡A ver: carné!”. No había excusas. Pero aquel día habíamos visto los fotogramas de Brigitte Bardot y sus labios grandes, que parecían devorarnos. Había que entrar como fuese. Alguno subió con el carné falsificado. Por supuesto, no entró. Otro se atrevió con una partida de nacimiento manipulada. Otro con una solicitud del carné donde figuraba que tenía la edad.

Conque allí estábamos a la puerta un puñado de chicos tramando cómo entrar. Hubo suerte, un fulano grandullón y bebedor se apiadó de nosotros y le dio un empujón al portero, que rodó escaleras abajo. Allá entramos atropelladamente siete u ocho y nos sentamos en aquellas sucias tablas de “general”.

“Para mi generación B.B. fue una obsesión. Ninguna como ella tenía esa frescura erótica, una femme fatale”

Qué barbaridad, cómo se cebaban los censores. Como si tuviesen una crueldad extrema. Hasta a las artistas que actuaban en los cabarets les cubrían con un lápiz sus largas piernas…

Pero para mi generación Brigitte fue nuestra obsesión. Ninguna como ella tenía tal frescura erótica. Esa pose de femme fatale. Bueno, realmente la mujer fatal fue Catherine Deneuve en sus películas con Buñuel. Cielo santo, Tristana con Fernando Rey es un film necesario para entender la historia oscura de este herido trozo de mundo. Hubo otras, como Sofía Loren, pero al lado de Brigitte parecían chicas con certificado de buena conducta. Ava Gardner, que se enamoró de España huyendo de los brazos de Frank Sinatra. Sí, la llamaron el animal más bello del mundo, pero estaba muy lejos de esa ingenuidad casi coloquial, tan libre, tan indómita, con esa aura que solo tienen las parisinas.

Pero volvamos al gallinero del Principal. Hay que joderse, ya en el segundo beso se cortó la película. El proyeccionista se llamaba Arranca, ¡menudos follones tuvo que aguantar! Recuerdo bien aquella tarde, hubo tal barullo que dos fulanos con sus linternas buscaban aquí y allá a los alborotadores. Y en butaca, a las parejas que, como decíamos entonces, se metían mano.

Pero la cosa fue a más. Un cabrón delator se acercó a Pampirlos: “Mire, allá hay siete u ocho chicos meneándosela”. Las luces se encendieron, subió el dueño y taquillero del cine, pacificando: “No quiero líos, si esto sigue así, llamo ahora mismo a la policía”. Imagínate, lector, como acabó la historia. Hubo algún tablón roto. Después de media hora de pausa, el follón más o menos amainó y el dueño dejó continuar la película.

(En sus memorias, Brigitte escribió, casi adolescente: “No desperdiciaré miserablemente mis mejores años”. Vadim acertó cuando la descubrió: “Brigitte, en largas noches de insomnio, visitarás en sueños húmedos a una generación herida”).

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