Opinión

Iconoclastas

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Iconoclastas

Voy a hacer una pequeña lista de las estatuas que hay que derribar porque veo que mucha gente no lo tiene claro. 

Sí, todo el mundo pone el ojo o la bala (de balido) en las de Cristóbal Colón, Ponce de León y otros personajes históricos parecidos, pero nadie se toma el asunto en serio y ninguna organización, ni siquiera change.org se ha puesto manos a la obra para elaborar una relación pormenorizada del inmenso número de despreciables desgraciados que nos han traído hasta aquí a lo largo de la historia. 

Dejaré fuera de la lista al rey Leopoldo II de Bélgica, Adolf Hitler, Stalin, Mao Ze Dong y otros tipos parecidos que como sabrá cualquier lector, hasta incluso los lectores no informados, son personajes que caen de cajón. Lo de "caen de cajón" tiene doble sentido ya que en mi modesta opinión hay que derribar las estatuas pero deberíamos dejar en su sitio los pedestales, por si acaso mañana hay que poner otra estatua distinta encima. Por ahorrar costes, lo digo.

La iconoclastia es algo que pone mucho a la gente desde siempre. Ya se vio en los primeros doscientos o trescientos años del cristianismo que dejaron todas las estatuas del mundo conocido sin pene, sin pechos, y sin cabeza. Por cierto que resulta curioso que aquellos tipos se centraran precisamente en esas partes de la anatomía y no en los dedos de las manos o en las orejas, unas partes que nos han llegado intactas y eran mucho más fáciles de romper. A mí, visto el asunto desde la perspectiva actual, casi me interesarían más las orejas, creo yo. ¿O no le tiramos de las orejas a los amigos en sus cumpleaños? En fin... misterios de la iconoclastia.

¡Uau! Voy por la mitad del artículo y aun no he empezado con la lista. No va a ser fácil pero me aplicaré. Va.

Todos los presidentes norteamericanos desde George Washington; todos los libertadores sudamericanos desde Bolívar; todos los reyes españoles desde los Reyes Católicos, exceptuando un par de monarcas de la Casa de Austria (siempre hay un tipo raro en todas partes); todos los gobernantes de la historia de África, país por país desde el siglo XIX; lo mismo de los de Asia desde Genhis Khan; y claro está todos los de Europa ¿o creían ustedes que nosotros nos íbamos a ir de rositas? Pues no.

Ok, lo de la lista lo dejo ya porque veo que me va a llevar demasiado tiempo y al final solo se va a librar la Antártida, aunque ignoro qué estatuas hay allí. Seguro que hay una de Amundsen, bueno pues esa también hay que tirarla. En este caso una buena idea sería poner en su lugar la estatua de un pingüino. Pero no un pingüino emperador ¿eh? No nos pasemos de vueltas que aquí a la mínima patinamos como Miguel Bosé y nos salimos de la pista.

Derriben ustedes una estatua, es bueno para la salud.