Opinión

Proporcionalidad

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Proporcionalidad

Voy a explicar el concepto de "proporcionalidad" porque es la palabra de moda y mucha gente no la entiende. La palabra se está aplicando en todas las tertulias televisivas y medios con respecto a la actuación por ejemplo de los Mossos, de la Policía Nacional o de los antidisturbios en las calles de Cataluña estos días, refiriéndose a lo siguiente: ¿Hasta que punto los integrantes de esos cuerpos de seguridad del estado pueden azotar a alguien con la porra mucho, poco, más o menos? Proporcionalidad... divino tesoro. 

A mi siendo un chaval me dieron una paliza siete grises en una calle de Lavapiés y me dejaron tirado allí, inconsciente, dos horas. Cuando tu trabajo, como es el de unos antidisturbios, consiste en arrearle a alguien es muy difícil ser proporcional. Y ya digo, lo sé por experiencia.

Pero bueno, vamos a empezar por lo que dice la RAE que siempre está bien. "Proporcionalidad: conformidad o proporción de unas partes con el todo, o de cosas relacionadas entre sí."

Ok. Una vez masticado esto, vayamos al grano. Hace unos días preparé unos calamares encebollados para unos amigos. Éramos cuatro así que compré un kilo de calamares pequeños. Lo primero fue limpiarlos. Hay que separar la cabeza con sus patitas del cuerpo y pasar los cuerpos bajo el grifo quitándoles la pluma y metiendo los dedos dentro para vaciarles el estómago. A las partes de la cabeza y patas se les quita el intestino y la boca. Esta de la boca es una operación muy sencilla que consiste en apretar la cabeza del calamar por debajo de sus ojos, así la boquita que es dura y desagradable en el guiso, asoma entre las patas y puede extraerse fácilmente con el índice y el pulgar de la otra mano. Después se lava todo, se salpimenta y se reserva.

Sigo. En una tartera se sofríen unos dientes de ajo laminados y cuando empiecen a tomar color se añade una buena cantidad de cebolla en juliana. Yo utilicé tres cebollas grandes. Se rehoga. Cuando la cebolla empiece a ponerse transparente se añaden los calamares y se remueve con una cuchara de madera. Aquí también eché (esto es optativo) un tomate pelado y picadito, casi rallado. Después se añade agua, se baja el fuego y se deja una media hora, vigilándolo y removiéndolo. Una vez que los calamares están tiernos se retiran del fuego, se espolvorea el guiso con perejil picado y se deja reposar. El plato queda riquísimo y mis invitados así lo confirmaron devorándolo y aplaudiéndolo.

Si yo, supongamos, hubiera empleado cuatro kilos de tomates, ocho cebollas y seis cabezas de ajo eso hubiera sido a todas luces desproporcionado. O sea, fuera de la "proporcionalidad".

Por resumir, que la semana pasada me tragué, aparte de los calamares, todas las imágenes de los disturbios en Cataluña por la tele. Y sinceramente: a mi juicio la actuación de los polis salvo alguna contadísima excepción, entraba directamente dentro del concepto "proporcionalidad".