Julián Pardinas Sanz
Una “verdad” bajo sospecha
Nuestra historia está cuajada de nombres capaces de convertirse en reencarnación de enemigo malo, rigor de nuestras desdichas y azote continuado de los intereses a los que creíamos tener derecho. Unas veces esa identificación era justa y otras no lo era, porque todo depende de quién cuente los hechos. Los narradores patrios han resuelto regularmente buscar una figura a la que cargar con la paternidad de nuestros dolores, y el sistema ha ido capeando los meandros de la vida y dotándonos de fuerza moral ante la adversidad, valor para combatir los desafueros del enemigo y refugio con el que camuflar las propias flaquezas. Por tanto, ese sistema de ponerle rostro y ojos a la desdicha fue obteniendo resultados hasta hace bien poco y aún ahora conservamos marcados vestigios de esa costumbre que pintó con rabo y cuernos a sujetos como Napoleón, el almirante Nelson, la reina Isabel I de Inglaterra, el presidente McKinley, el rey Francisco I, José Martí o Abdelkrim por poner algunos ilustrativos ejemplos. A partir de la guerra civil y durante los años de la dictadura de Franco, la galería de enemigos de España adquirió caracteres colosales y se apeló para nutrirla a los argumentos más ridículos. De hecho, en sus filas cupieron personas físicas, entidades, gobiernos e incluso movimientos. Acabaron en "contubernio internacional", un saco sin fondo en el que cabía todo.
Estos nuevos tiempos han traído también nuevos conceptos pero los restos de las antiguas costumbres aún no se han borrado y se puede afirmar que existen ciertos personajes a los que, bien por atribución bien por propio merecimiento, se considera a estas alturas muy nocivos. El caso del comisario europeo Pierre Moscovici es emblemático, y muy pocos consideran al actual ministro de Economía y Hacienda de la UE como un personaje amistoso para nuestros intereses. En líneas generales y con creciente contumacia, el diputado socialista francés nos ha hecho literalmente y durante años, la mismísima puñeta.
Sorprendentemente es Moscovizi quien ha viajado a España al galope para devolver a su ser a Pedro Sánchez y tratar de que recupere la razón. Mira que el comisario tiene experiencia en marcarnos de cerca. Pues con Sánchez a los mandos del nuevo PSOE, este señor no ha tenido el menor éxito y se ha vuelto convencido de que con Sánchez no hay manera. Nos esperan tiempos fuertes con él en Ferraz. Y eso que no es diputado por el momento.
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