Xosé González Martínez
Academia do Couto Mixto
La construcción industrializada tiene que entenderse como un plan de choque frente al problema de la accesibilidad a la vivienda, y es especialmente resolutivo para poder así acelerar todo el proceso de la edificación. Ya que se transfiere la construcción directamente a fábricas para generar en cadena módulos que puedan trasladarse a la ubicación final una vez terminados, de manera que se trabaje en el lugar de obra solamente su ensamblaje final. En concreto:
-Se construyen por piezas en una nave.
-Se montan sobre el terreno.
-Permite una mayor rapidez, y se da solución parcial al problema de la falta de mano de obra en la construcción.
¿Ventajas?:
-Reducción de tiempos.
-Mayor eficiencia energética.
-Aumento de la seguridad en todo el proceso.
-Mayor control sobre el uso y elección de materiales. Como resultado, se acortan plazos de entrega al automatizar los procesos y controlar los costes.
Ahora sí que ya es totalmente imprescindible reformar la Ley del Suelo para avanzar en una normativa que aporte seguridad jurídica y facilite el desarrollo urbano sostenible
Pero -siempre hay un pero-, se necesitan para ello normativas claras, concretas, agrupadas y legibles, y que la palabra de moda, “desburocratización”, se aplique en todo su significado. Es importante para ello los pasos que ya ha dado la Xunta de Galicia elaborando un Plan de acción para el impulso de la construcción industrializada. Este plan sentará las bases para la incorporación de la construcción industrializada a los proyectos de obras de nuestra Comunidad Autónoma para su impulso. Incluyendo un mapa de capacidades productivas e identificando las empresas, tecnologías y recursos disponibles y las necesidades y oportunidades específicas de Galicia. Además, también contará con un plan de impulso de la construcción industrializada, con una guía que ayude en la toma de decisiones en la incorporación de soluciones industrializadas en los proyectos de edificación. Dicho lo cual, y una vez más, el Gobierno de Alfonso Rueda y su política de vivienda ha debido ser motivo de inspiración para la anunciada creación del PERTE de la Vivienda de Pedro Sánchez. Un proyecto estratégico que contará con una inversión pública de 1.300 millones de euros a lo largo de una década, lo iremos viendo, con escepticismo, eso sí, como todos sus anuncios grandilocuentes que quedan casi siempre a los pies de la nada. Pero para entenderlo mejor, ahí va un rápido desglose; el PERTE de la Vivienda se vertebra en tres grandes pilares: el impulso de la construcción industrializada, la sostenibilidad ambiental y la mejora del empleo en el sector. Este nuevo modelo permitirá reducir los tiempos de obra entre un 20% y un 60%, al tiempo que se mejora la eficiencia energética y se reducen los impactos ambientales. Dicho lo cual, ahora sí que ya es totalmente imprescindible reformar la Ley del Suelo para avanzar en una normativa que aporte seguridad jurídica y facilite el desarrollo urbano sostenible. Apostando nítidamente por:
-Derogar las zonas tensionadas.
-Derogar el índice de precios de referencia de los alquileres establecidos en la fallida y nociva Ley Estatal de Vivienda, que tanto perjuicio está causando en la vivienda en alquiler y su accesibilidad a los más jóvenes, y unidades familiares vulnerables económicamente.
- Incluir el silencio positivo para que la falta de emisión de informes sectoriales o de licencias en los plazos correspondientes no paralicen un proceso de urbanismo. Como por ejemplo, en su momento, el PXOM de Ourense ciudad.
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