VOX quiere gobernar

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Publicado: 11 feb 2026 - 01:50
Opinión de Fernando Lusson.
Opinión de Fernando Lusson. | La Región

Tras el éxito alcanzado en las elecciones autonómicas aragonesas, donde ha logrado duplicar su número de escaños hasta los catorce y 117.000 votos, de los cuales 31.000 procederían del PP, Vox ha decidido abandonar su estrategia escapista que inauguró cuando decidió salir de todos los gobiernos autonómicos que compartían con los conservadores y pretende volver a esos ejecutivos con mando en plaza, es decir en carteras con responsabilidades y presupuestos para llevar a cabo sus políticas y condicionar las de quienes se vean obligados a llamar a su puerta para garantizar la estabilidad en esas regiones.

Los resultados en las elecciones extremeñas y aragonesas y las perspectivas en las venideras quizá les haya servido para pensar que sólo con la protesta o el antisanchismo no le va a resultar suficiente si quiere que se les tenga en cuenta como un partido de gobierno, que ya ve al alcance de la mano una vicepresidencia del Gobierno. El PP le ha retado a que asuma competencias y se queme en la gestión de los asuntos del día a día y Vox ha recogido el guante. Ya se verá si aguantan o vuelven a recular.

Vox ya ha dicho cuáles son sus imposiciones, entre ellas la supresión del Pacto Verde y otras medidas de carácter europeísta como el pacto con Mercosur o la India, que representan mucho dinero para nuestro país

La decisión de Vox, avalado sin duda por las declaraciones del presidente del PP, que a pesar de los insultos mutuos durante la campaña ha vuelto a reiterar que la ultraderecha es su socio necesario y que no habrá ningún tipo de cortapisa para el acuerdo sobre la base de que lo que consideran prioritario es desalojar a Sánchez de La Moncloa, supondrá una tensión para los materiales ideológicos de algunas de las familias populares. Vox ya ha dicho cuáles son sus imposiciones, entre ellas la supresión del Pacto Verde y otras medidas de carácter europeísta como el pacto con Mercosur o la India, que representan mucho dinero para nuestro país y a las que tendrá que renunciar y sobre todo explicar a los conservadores europeos de su familia con los que las ha votado.

En el PP presumen de que son el único partido conservador europeo que ha frenado a la ultraderecha. Es una forma de verlo cuando últimamente ha aceptados todos los presupuestos de Vox sobre la inmigración y la inseguridad, el efecto llamada y el “gran relevo”, y en otros asuntos que ya salieron a la palestra cuando la ultraderecha estaba en sus gobiernos. Feijóo reclama para su partido la capacidad de gobernar como partido mayoritario sin tener en consideración dos asuntos: que pueden incluir en los gobiernos autonómicos personas como el vicepresidente Gallardo de Castilla y León, que no dejó de proporcionar grandes momentos cada vez que abría la boca; y que Vox llega para imponer sus políticas, como han hecho los socios más exigentes de Sánchez en una suerte de dictadura de las minorías. De todas formas, bienvenido Vox en su vuelta a la política real. Así se sabrá que son capaces de hacer o de destruir.

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