OBRAS Y SOCAVONES
Ourense, la ciudad de las vallas infinitas
DESASTRE URBANO
Después de más de dos semanas con las obras de la avenida de Portugal en estado de total congelación, la estampa de la calle continúa siendo de absoluto destrozo e insalubridad, ocasionando problemas para el desarrollo normal de negocios e incluso para la salud pública.
La entrada de la primavera sumada a la intensa cantidad de polvo que permanece en la calle y se cuela en los hogares es un cocktail crítico para aquellas personas con afecciones alérgicas. “Entre el polen y el polvo, estoy fatal, con los ojos muy inflamados”, aseguró Sionara Sánchez, una vecina. La falta de limpieza se ha dejado notar con el incremento de plagas. Muchos residentes señalan la invasión de sus portales por cucarachas y ratas.
“Si eu facendo unha obra privada incumprise así as condicións de limpeza e salubridade pública, estaría preso”, resaltó Orlando García del taller San Cristóbal, que indicó que la mezcla de gravilla, piedras y polvo que se introducen en su local con la entrada de coches ya han estropeado una de sus máquinas, por lo que se ve obligado a “pagar a unha empresa de limpeza todos os días”.
La falta de accesibilidad es otra de las preocupaciones principales de los afectados, empeorando incluso en los puntos donde los trabajos ya está casi finalizados, con respecto a antes de la obra, por jardineras que impiden acceder a sillas de ruedas o ambulancias a farmacias o garajes sin adaptar para la entrada de personas con movilidad reducida.
Por estas razones, ayer se presentaron más de mil firmas en el Registro Civil, pidiendo la finalización “urgente” de las obras, retirada de obstáculos, limpieza, transparencia y ayudas o compensaciones para negocios afectados.
La situación es todavía peor que durante el transcurso de las obras, ya que su finalización también supuso el fin de las tareas de limpieza, dejando la zona en total abandono.
La Farmacia Abella sufrió el sinsentido de estas obras, que hicieron su entrada mucho menos accesible. Ante esto la solución del Concello fue: “Que entren por la rampa del garaje”.
Las personas con alergias ven incrementados sus síntomas clásicos de la primavera debido a la gran densidad de polvo que hay en la calle y que entra en los hogares.
Las personas con movilidad reducida se ven especialmente afectados, viéndose obligados a cambiar sus rutinas, sus rutas o dejar de ir a ciertos negocios por no poder acceder.
Actividades cotidianas como ir al supermercado se pueden convertir en un riesgo, esquivando obstáculos y vehículos, y en un martirio al volver a casa, por la poca amplitud de las rampas.
Los afectados olvidados de este desastre son los carteros, repartidores o proveedores, que se las tienen que apañar para llegar a su destino, a veces incluso sin poder acceder a él.
Las ayudas son inexistentes para los negocios, como el taller San Cristóbal, que estuvo un día y medio cerrado por las obras, y que sufrió la ruptura de una máquina.
Los residentes, hartos de dar vueltas por A Carballeira o los Remedios, circulan por esta vía con “normalidad”, mientras que otros ya la utilizan como aparcamiento, pese a las multas.
Esta vecina, que pasea con su madre con dificultades, critica la falta de limpieza desde el inicio de las obras: “En verano no se pasaron ni una sola vez a regar la calle”.
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