Ana María Fernández de la Torre, psicóloga especialista en traumas: "Hablar del suicidio con naturalidad no incita, previene y salva vidas”

ENTREVISTA

“No todas las personas que tienen ideación suicida quieren morir; a menudo, solo buscan que cese su sufrimiento”. Con esta rotunda afirmación, la psicóloga especialista en trauma Ana María Fernández de la Torre (Ourense, 1996) desmonta uno de los grandes estigmas sobre la salud mental.

Ana María Fernández de la Torre
Ana María Fernández de la Torre | La Región

Tras conocerse que Ourense alcanzó la alarmante cifra de 48 suicidios en el último año, la experta, quien lidia con el trauma y al dolor extremo desde la práctica clínica, analiza la realidad detrás de los datos: desde los factores de riesgo y la soledad no deseada, hasta el papel crucial que juega el entorno para prevenir la tragedia.

Pregunta. ¿Qué cree que nos dicen estos 48 suicidios sobre la realidad social y sanitaria de Ourense? ¿Qué lectura hace un psicóloga especialista en trauma?

Respuesta. Esta cifra, pone de manifiesto, sin duda, el sufrimiento humano. No podemos incurrir en simplificar este hecho. El suicidio es un fenómeno complejo en el que interactúan factores individuales, familiares, sociales y económicos. Sin embargo, lo que sí queda claro es que hay un malestar individual que no siempre llegó a ser detectado o atendido a tiempo.

P. ¿Se mantiene algún perfil predominante entre las personas que se suicidan o es un fenómeno cada vez más transversal en cuanto a edad, sexo o situación personal?

R. No existe un único perfil, pues se trata de un fenómeno complejo. Sin embargo, los datos estadísticos revelan que los hombres consuman más suicidios, mientras que las mujeres realizan más intentos. En adolescentes y adultos jóvenes, se observa un incremento, pero las tasas son especialmente elevadas en hombres y aumenta con la edad.

P. ¿Qué factores de riesgo observan con más frecuencia los profesionales de la salud mental?

R. Sin duda, la combinación de varios factores junto con la ausencia de factores protectores. En la práctica clínica, lo más habitual es observar un conjunto de causas que se acumulan. Las más frecuentes son: los trastornos mentales, las adicciones, situaciones de soledad o aislamiento social, acontecimientos vitales estresantes y/o traumáticos y en algunos casos, enfermedades físicas con dolor crónico y la desesperanza.

“No todas las personas que tienen ideación suicida quieren morir; a menudo, solo buscan que cese su sufrimiento”, afirma la psicóloga Ana María Fernández de la Torre

R. Lo que marca la diferencia es la interacción de varios de ellos y la percepción subjetiva de la situación por el individuo. No obstante, hay personas con trastorno mental que nunca manifiestan conducta suicida y otras sin un diagnóstico psiquiátrico que pueden presentarla.

P. ¿Hay señales de alarma que familiares, amigos o compañeros de trabajo puedan aprender a identificar sin caer en simplificaciones?

R. Sí, existen señales de alarma que pueden ayudar a identificar el sufrimiento, pero tenemos que tener claro que no todas las personas que las presentan tienen una conducta suicida, y no todas las personas que acaban suicidándose las habían mostrado de forma evidente. Más que elaborar un listado de señales, lo primordial es desarrollar una actitud de escucha activa. Observar datos como los cambios en el estado de ánimo, la pérdida de interés por las cosas que antes eran satisfactorias, la desesperanza, el sentimiento de carga para el entorno o el aislamiento, nos ayudan a estar alerta.

P. Todavía existe la creencia de que hablar del suicidio puede incitar a cometerlo. ¿Qué dice la evidencia científica? ¿Cómo debe abordarse este tema?

R. Hablar de este tema de forma cuidada y responsable no aumenta el riesgo. Es más, hablar con naturalidad de esto, deja un espacio abierto donde las personas pueden expresar sin prejuicios el malestar emocional que lleva a la ideación suicida. En consecuencia, se puede prevenir y aportar los recursos necesarios para su tratamiento. Es importante dar voz a los profesionales preparados en estos temas y siempre que sea posible transmitir un mensaje esperanzador, ofreciendo ayuda.

P. ¿Desde el punto de vista preventivo, ¿qué recursos o intervenciones considera más eficaces para reducir el riesgo de suicidio?

R. De acuerdo con las líneas estratégicas del Plan de Prevención del Suicidio en Galicia, tenemos: la coordinación institucional ante la conducta suicida. La sensibilización, concienciación y disminución del estigma social a la conducta suicida. La prevención y abordaje de la conducta suicida. La limitación a medios letales. La formación de profesionales en prevención e intervención en la conducta suicida. La postvención en supervivientes y la investigación y alerta epidemiológica de la conducta suicida.

P. ¿Hay colectivos especialmente vulnerables en una provincia como Ourense, caracterizada por el envejecimiento y la dispersión geográfica?

R. Sí, hay factores que pueden aumentar la vulnerabilidad. En la provincia de Ourense, el envejecimiento de la población y la dispersión geográfica pueden hacer que algunas personas desarrollen vulnerabilidad. A esto se suma, la soledad no deseada, las enfermedades, la pérdida de seres queridos o dificultades importantes para acceder a recursos. De todas formas, la edad, por sí sola, o vivir en un entorno rural no explican la conducta suicida. Lo que sí la determina es la confluencia de factores y los recursos de afrontamiento personales. En una provincia como la nuestra, también contamos con factores protectores: las relaciones entre vecinos suelen ser cercanas y frecuentes por lo que la comunidad, puede ser clave para la prevención y la intervención

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