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DERECHOS LABORALES
Alrededor de una veintena de trabajadores del Servizo de Prevención e Defensa contra Incendios Forestais se concentraron ayer a las puertas de la Delegación Territorial de la Xunta de Galicia en Ourense, ubicada en la Avenida de la Habana, para reclamar una mejora de las condiciones laborales, poniendo en el foco la situación de algunos profesionales, que no están contratados durante todo el año, sino que son fijos-discontinuos.
“Na provincia de Ourense arderon máis de 107.000 hectáreas este verán e nós non podemos admitir que os compañeiros o día 16 de novembro vaian á rúa cando hai moítisimo que facer, hai que pensar xa na prevención para que o ano que ven non volva a ser un verán negro na nosa provincia”, explicó Zeltia Burgos, secretaria nacional de la CIG-Autonómica y agente forestal.
En este sentido, indicó que más de 900 profesionales en toda Galicia dejarán de trabajar desde el 16 de noviembre. “O persoal bombeiro forestal traballa este ano oito meses e grazas a mobilización conseguimos que se amplie ata os nove meses o ano que ven, pero non é suficiente”, indicó Burgos. Además, recalcó que Ourense es la provincia gallega que menos personal tiene, pese a ser la que más se ve afectada por el fuego.
Uno de los bomberos forestales que dejará de trabajar a partir del 16 de noviembre es David Villares. “Estamos aquí para pedir melloras salariais, ampliación de tempo de traballo e sobre todo dignidade e respeto hacia nós. Eu nuns días voume á calle e en principio ata marzo non volvo”, relató ayer.
Esta situación genera incertidumbre entre muchos de los profesionales. En el caso de Villares, este año cuenta con la prestación por desempleo. “Afortunadamente teño algo de paro, o xustiño ata o comezo da campaña, non me sobra nada. Para o ano que ven xa non o tería”, confiesa. No todos los años contó con este pequeño colchón económico. Como bombero forestal ha participado en más de 20 campañas —alguna de ellas de apenas dos meses y medio al año—. “Empezamos precarizados completamente, por sorte fomos ascendendo ata os oito meses que temos hoxe, pero búscate a vida despois”, explicó.
Esta inestabilidad laboral ha hecho que en su caso desempeñase distintas profesiones; entre otras, fue repartidor o trabajó en la construcción. De hecho, tiene nueve páginas de vida laboral.
Él fue uno de los bomberos forestales que estuvo luchando este verano contra la ola de incendios que hubo en Galicia. “Foi moi duro, rodeábamos unha capa de fume. Foi unha animalada”, recordó.
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