Una capacitación digital con final dulce en Celanova

CAPACITACIÓN DIGITAL

Los inscritos aprendieron a manejarse con las redes y coger confianza con las nuevas tecnologías

Los recién graduados posan con sus diplomas y la caja de rosquillas.
Los recién graduados posan con sus diplomas y la caja de rosquillas. | Lucía Otero

Los integrantes del grupo vespertino que formó parte del programa impulsado por La Región “A Maiores”, concluyeron ayer su capacitación digital. Esta primera edición de 2026 realizada en el Concello de Celanova fue desarrollada en el Aula Cemit, donde los 11 participantes de este grupo recibieron sus correspondientes diplomas tras haber cursado diez horas de una capacitación diseñada especialmente para suplir dudas y fomentar la interacción con la tecnología y los medios de comunicación digitales.

Susana González, en calidad de representante de La Región, junto a los monitores Lidia González Feijóo y Abel Fornos Fernández, entregó los diplomas y exhortó a los asistentes a prolongar su participación en el programa y asistir a los próximos talleres motivacionales y la actividad intergeneracional con niños de quinto de Primaria del Colegio Sagrado Corazón de Celanova.

No por ser la última jornada de capacitación, con una lluvia pertinaz como antesala, el ambiente en el local dispuesto para la ocasión dejó de ser festivo

Rosquillas por WhatsApp

No por ser la última jornada de capacitación, con una lluvia pertinaz como antesala, el ambiente en el local dispuesto para la ocasión dejó de ser festivo. “Estábamos esperando por que trajeras las rosquillas”, comentó Margarita Amor a Ana Isolina Rodríguez acerca de los dulces prometidos para el encuentro cuando esta llegó al aula convertida en taller de aprendizajes. “Las puse por el grupo de WhatsApp”, respondió como señal de haber asimilado lo impartido sobre cómo enviar archivos por esta aplicación.

La monitora Lidia González durante el último encuentro.
La monitora Lidia González durante el último encuentro. | Lucía Otero

Aunque también el manejo del Sergas Mobil, navegar por internet, el acceso a plataformas como YouTube, mostrar la ubicación por GPS y digitalizar documentos fueron materias impartidas por Lidia y Abel, quienes iniciaron la clase final sobre cómo activar sus cuentas y acceder a La Región a través del correo electrónico para suscribirse y mantenerse informados en su portal web e igualmente leer alguno de los suplementos disponibles en el quiosco digital del diario.

“Margarita, te envié una noticia”

Tras el pedido de Fornos y González, los asistentes tomaron sus móviles e iniciaron la búsqueda en sus correos para realizar el registro. En el proceso, las dudas se volvieron frecuentes mientras cada participante acomodaba sus gafas y aguzaba la mirada para identificar entre letras y señales acomodadas a su graduación visual el medio de acceso al periódico. Una vez con La Región en sus pantallas, los veteranos aprendices, como Ana Isolina, empezaron a compartir novedades. “Margarita, te envié una noticia”, comentó la entusiasta alumna.

“He perdido un poco de miedo y tengo más agilidad con los dedos para escribir”

Mayor Agilidad

Repasado lo aprendido y verificada la pericia de cada asistente, la importancia de conocer los diferentes tipos de estafas digitales e identificar cuándo se trata de un timo mediante llamadas spam o mensajes de texto para entrar a enlaces donde pudieran comprometerse los datos de quién cae en este tipo de operaciones fue el centro de las explicaciones de Abel y Lidia. Otro aspecto abordado dentro del campo de las estafas fue el uso de las tarjetas magnéticas y cómo debe reaccionarse ante clonaciones, robos o pérdidas. Pablo Montero, de 74 años, sobre el final de la capacitación y los cinco encuentros donde incrementó su habilidad con el manejo del móvil, confesó sentirse “más informado. He perdido un poco de miedo y tengo más agilidad con los dedos para escribir”.

El distendido ambiente en el Aula Cemit, logrado por la complicidad entre asistentes y monitores, fue un agregado a las clases donde la necesidad de aprender y actualizarse se convirtió en seguridad, gracias a un programa que apuesta por dotar de herramientas y conocimientos a quienes, hasta hacía poco tiempo y más allá de interacciones puntuales, el mundo digital y sus potencialidades les parecía ajeno por una cuestión de edad o por no disponer de alguien de su entorno que los guiara. Acomodados para la foto y con los diplomas en sus manos, las bromas sobre cómo colocarse se hicieron presentes. “Voy a ponerlo en el portal”, afirmó Ana Isolina, orgullosa de confirmar su logro.

“Todo fue muy interesante. aprendí a hacer cosas nuevas con el móvil. Me siento más útil”
Ana Isolina Rodríguez, 73 años, participante del programa A Maiores en Celanova.
Ana Isolina Rodríguez, 73 años, participante del programa A Maiores en Celanova. | Lucía Otero
“Los monitores son excelentes. Me siento más informado y ágil con los dedos”
Pablo Montero, 74 años, participante del programa A Maiores en Celanova.
Pablo Montero, 74 años, participante del programa A Maiores en Celanova. | Lucía Otero
“Fue muy divertida, no se hizo nada aburrida y los monitores fueron estupendos”
Margarita Amor, 72 años, participante en el programa A Maiores en Calanova.
Margarita Amor, 72 años, participante en el programa A Maiores en Calanova. | Lucía Otero
“El concurso fue inmejorable. Es bueno siempre aprender un poco más sobre el móvil"
José Antonio Iglesias, 69 años, participante en el programa A Maiores en Celanova.
José Antonio Iglesias, 69 años, participante en el programa A Maiores en Celanova. | Lucía Otero

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