A Maiores en Celanova: La necesidad del aprendizaje para lograr sentirse útiles

CAPACITACIÓN DIGITAL

La capacitación digital del programa “A Maiores” es desarrollada en el Aula Cemit de Celanova

Los monitores con el grupo matutino de mayores en el Aula Cémit de Celanova.
Los monitores con el grupo matutino de mayores en el Aula Cémit de Celanova. | Xesús Fariñas

El programa impulsado por La Región A Maiores” inició ayer en Celanova. En el espacio designado para la ocasión, el Aula Cemit, los participantes del grupo matutino y vespertino ocuparon sus puestos para recibir el primero de los cuatro encuentros correspondientes a las clases de capacitación digital diseñadas para este proyecto con vistas a insertar en el mundo de las telecomunicaciones a personas que en mayoría superan los 65 años.

Grupo de mayores en el horario de la tarde.
Grupo de mayores en el horario de la tarde. | La Región

Paola Pérez, en representación de La Región, agradeció la asistencia y explicó respectivamente a los grupos de mañana y tarde los temas a desarrollar durante el proceso de capacitación, los talleres motivacionales y la actividad intergeneracional con niños, que será el cierre del programa el 23 de febrero.

“Yo pedí papel y porque todavía no sé cómo funciona esto. Por eso estoy aquí”

Sentirse útiles

Una vez los alumnos de la mañana acomodados en las mesas, los monitores Lidia González Feijóo y Abel Fornos Fernández entregaron agendas para anotar y guías con el contenido del primer tema: Correo electrónico, de los nueve a impartir en el transcurso del programa.

“Vamos a enviar un correo electrónico” indicó Lidia, mientras los asistentes hojeaban las guías con la curiosidad de descubrir y asimilar los pasos a seguir para incorporar a su cotidianidad los mensajes y notificaciones recibidos por esta vía. La monitora procedió entonces a explicar cómo abrir una cuenta de correos o bien utilizarla para quienes ya la tuviesen. En ambas filas comenzaron a volverse comunes apuntes en las agendas, miradas constantes a las pantallas, mientras los monitores se acercaban ante cada pregunta a propósito de lo solicitado. Dolores Cid, de 69 años, inclinada a la derecha habló en voz baja a su compañera de curso “… me dijeron ¿o correo electrónico o papel? Yo pedí papel y porque todavía no sé cómo funciona esto. Por eso estoy aquí”.

las sonrisas aparecieron como alegre evidencia del entusiasmo despertado por sentirse útiles en el mundo digital que exploraban y descubrían.

“Ahora adjuntemos un archivo”, pidió Abel para elevar el nivel de pericia y evaluar las habilidades recién adquiridas. Los bolígrafos y las agendas volvieron a ser entonces las herramientas de apoyo, para disponer del papel y la tinta como los más infalibles asistentes de la memoria y el aprendizaje. Entonces, las confirmaciones de envío y recepción comenzaron a escucharse de manera gradual. “¡Contéstame, Carmen!” exigió con humor una cursante a otra compañera dos puestos a la izquierda y las sonrisas aparecieron como alegre evidencia del entusiasmo despertado por sentirse útiles en el mundo digital que exploraban y descubrían.

“Aprender siempre es bueno. El saber no ocupa lugar.”

Necesidad de aprender

“Aprender siempre es bueno. El saber no ocupa lugar. Lo que pasa es que a veces lo nuevo no entra bien en la cabeza porque es dura, y otras cosas simplemente uno se olvida cómo funcionan” afirmó José Sánchez de 67 años quien también confesó, a pesar de la modernidad circundante, estar viviendo “aún en lo antiguo, en la forma de antes” pero aunque reconozca costoso a su edad el proceso de aprender a manejar un móvil y utilizar sus diferentes aplicaciones para comunicarse defendió su derecho a no quedarse atrás pues “como estuve siempre sin teléfono, lo utilizaba únicamente si me hacía falta llamar a la grúa o a una ambulancia. Lo tenía como prevención. Pero ahora como todo el mundo anda con teléfono, sobre todo la gente joven y tengo más tiempo libre, porque estoy jubilado, estoy con eso metido en la cabeza y quiero actualizarme”.

“Por eso me apunté al programa, porque así aprendo a defenderme yo. Lo que no conocía, ya lo he aprendido”.

Dolores Cid enfatizó en la necesidad de saber cómo revisar y contestar a mensajes a través de la vía electrónica “porque ahora como piden el móvil para todo: sacar citas médicas, para la ITV de los coches, el problema es que ahora todo es digitalizado y como yo no sé, entonces tengo que andar siempre molestando. Por eso me apunté al programa, porque así aprendo a defenderme yo. Lo que no conocía, ya lo he aprendido”.

Hasta el 5 y el 9 de febrero, el grupo matutino y vespertino respectivamente, tendrán oportunidad en las clases restantes de mostrar lo aprendido en materia de navegación por internet, ubicación por GPS, digitalizar documentos, comunicación por WhatsApp, el manejo de aplicaciones como el Sergas Mobil o YouTube, así como mantenerse informados a través de La Región en su portal web y redes sociales. Para los mayores de Celanova, aprender es una necesidad impostergable.

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