ALTA VELOCIDAD DESAPROVECHADA
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PRECARIEDAD LABORAL
El perfil del ourensano que acude a Cáritas se ha transformado radicalmente durante esta década, con un crecimiento de personas con trabajo que acude en búsqueda de soporte para llegar a fin de mes cada vez mayor, una tendencia que se registra en toda Galicia con una precariedad estructural que alcanza ya casi al 44% de la población (casi 13 puntos más que en el 2018), y según la asociación con especial afectación en la provincia.
Hasta hace pocos años, principalmente acudían personas en una situación de exclusión social, sin estabilidad laboral y cuya principal ayuda que buscaban era encontrar un empleo. Mientras que en la actualidad las personas que se dirigen a la asociación se definen cada vez más por tener un trabajo, que no les permite escapar de un estado de precariedad, con su sueldo que no les alcanza para llegar a fin de mes, acudiendo en busca de apoyo para subsistir a organismos como Cáritas.
Esta realidad del “trabajador pobre” marca un cambio de paradigma en la intervención social. “Antes en Cáritas se atendía a personas mayoritariamente, digamos, sin empleo o algo así, pues hoy en día tenemos que atender a personas que tienen empleo, porque son empleos precarios”, afirmó José Ángel Feijóo Mirón, delegado de Cáritas en Ourense.
“hoy en día tenemos que atender a personas que tienen empleo, porque son empleos precarios”
La garantía salarial se ha diluido frente al coste de la vida, provocando que “cada vez haya más trabajadores que no llegan a fin de mes”, como añadió el delegado.
El último informe Foessa corrobora esta fragilidad. Aunque la exclusión severa se ha contenido en Galicia e incluso ha descendido notablemente en el rural -bajando del 18,8% al 7,5%-, la sociedad se ha polarizado hacia una integración precaria, que ha pasado de afectar al 31,1% al 43,8% de la sociedad gallega desde el 2018.
María Tabarés, presidenta de la entidad en Ourense, explicó que aunque “no hay tanta gente en exclusión social severa como en ciudades más grandes, porque las redes de apoyo siguen funcionando mejor” en entornos como el ourensano, la vulnerabilidad económica se ha generalizado, obligando a muchos ciudadanos con empleo a acudir a Cáritas: “En los dos últimos años hemos notado mucho incremento de personas”, indicó la presidenta.
“Desaparece la clase media y todo el mundo vive al límite económicamente”, manifestó Tabarés, que destacó que “si tú tienes un salario que te da para vivir justísimo, cualquier imprevisto en tu vida que se van a dar, supone una petición de ayuda a los servicios públicos”.
“Somos de los que más estamos creciendo en atenciones, Ourense lo está pasando mal”
Esa es la realidad que se está dando en la ciudad y el principal motivo por el que cada vez más gente con trabajo busca ayuda, ya que los sueldos no suben a la misma velocidad que el coste de la vida, con una cesta de la compra disparada y los precios del alquiler desorbitados, superando ya los 300 euros por habitación en la ciudad.
La situación en Ourense es particularmente delicada debido a su estructura socioeconómica. “Es la provincia exponencialmente más afectada, es la que tiene menor poderío económico, menos industria y una población más envejecida”, declaró Tabarés, que aseguró que “somos de los que más estamos creciendo en atenciones, Ourense lo está pasando mal”.
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