Cáritas Ourense alerta de asistencias más complejas que exigen más recursos

Incrementa la precariedad

La entidad Cáritas, en Ourense, presentó pérdidas de más de 122.000 euros ante el incremento de participantes en sus programas de asistencia

María Tabarés y Angel Feijóo, responsables de Cáritas Ourense, exponen la memoria de actividades.
María Tabarés y Angel Feijóo, responsables de Cáritas Ourense, exponen la memoria de actividades. | Oscar Pinal

Cáritas Diocesana de Ourense ha hecho pública su Memoria de Actividad 2025 , cuyo balance refleja el avance de la precariedad. El documento contabiliza durante el último año, sumando la labor del ámbito diocesano y las delegaciones parroquiales, una atención total a 7.843 personas, proveniente de 50.681 respuestas de intervención.

No vienen una vez a Cáritas, o tienen una orientación y se van. Las intervenciones son cada vez más complicadas, la gente tiene más problemas y requiere unas intervenciones más prolongadas"

Es el resultado de los 12 programas activos y 72 proyectos que la entidad ha desarrollado durante el último año. María Tabarés, directora de Cáritas, puso el acento en que “cuando hablamos de personas, no vienen una vez a Cáritas, o tienen una orientación y se van. Las intervenciones son cada vez más complicadas, la gente tiene más problemas y requiere unas intervenciones más prolongadas”.

Vivienda, empleo y formación fueron las líneas que experimentaron un mayor crecimiento. La puerta de entrada a todo el proceso de acompañamiento que ejerce la entidad es el programa de Acogida e Inclusión, que cerró el año pasado, rozando las 3.000 personas atendidas. La institución concedió más de un millar de ayudas económicas directas , que supusieron 106.928 euros. La mayor partida se destinó a sostener los alquileres, acumulando casi la mitad de los fondos (49.290 euros).

La vivienda es un factor de exclusión, el mayor factor de exclusión que tienen las familias"

Tabarés vinculó directamente esta inversión a un mercado inmobiliario que supone, cada vez más, una barrera insalvable para las familias vulnerables. “La vivienda es un factor de exclusión, el mayor factor de exclusión que tienen las familias que acuden a Cáritas, y el punto de partida para su reconstrucción”, dijo la presidenta.

Nuevos usuarios

Cada vez hay más personas en situación de calle y ha aumentado el número de servicios presenciales en el comedor"

Otro de los puntos que abordó María Tabarés fue la transformación en el perfil de los usuarios que acuden solicitando los recursos básicos a la entidad. El Comedor Social, que en 2025 prestó servicios a 1.031 personas , muestra un aumento de la marginalidad severa y de las personas en situación de calle. La dirección de Cáritas destaca que se ha invertido el modelo tradicional en el que los usuarios recogían alimentos para consumir en sus hogares. En la actualidad, han vivido un incremento en los servicios presenciales de comidas y desayunos , a los que se unen una demanda al alza de servicios de higiene como duchas o lavandería. “Cada vez hay más personas en situación de calle y ha aumentado el número de servicios presenciales en el comedor”, explicó la directora.

Además, el programa de asistencia a la mujer -denominado “Alumar”- “atendió este año a 261 mujeres en total, y 162 fueron atendidas en la unidad de calle”, relataba Tabarés haciendo hincapié en que “son mujeres extremadamente vulnerables y cuyo acceso a los recursos es muy difícil, y 15 han sido acogidas en nuestra vivienda”.

En pérdidas

El balance económico de 2025 fue otra de las preocupaciones de los responsables de Cáritas. El ejercicio cerraba con unos ingresos de 3,12 millones de euros frente a unos gastos de 3,24 millones, lo que supone un déficit de 122.195 euros, que han tenido que asumir con fondos propios.

De reservas podemos tirar un año, o podemos tirar dos, pero no podemos tirar mucho más. Las necesidades de Cáritas seguirán creciendo a medida que sigan creciendo las necesidades de la sociedad ourensana"

Esto llevaba a María Tabarés a advertir que “de reservas podemos tirar un año, o podemos tirar dos, pero no podemos tirar mucho más. Las necesidades de Cáritas seguirán creciendo a medida que sigan creciendo las necesidades de la sociedad ourensana”. El déficit, unido a un descenso de las donaciones, obligará a la entidad a realizar una ”profunda revisión de los criterios de acceso, para priorizar la exclusión más extrema”, adelantaba María Tabarés.

Al mismo tiempo, la presidenta mostraba su agradecimiento a los 308 agentes voluntarios y la colaboración de 61 empresas y 49 empleadores particulares, cuya confianza permitió a 167 personas reinsertarse en el mercado laboral.

La “integración precaria” es cada vez más frecuente

Uno de los aspectos que destacaron los representantes de Cáritas es el incremento durante los últimos años de la denominada “integración precaria”, una situación donde la persona tiene trabajo y sueldo, pero “viven en un equilibrio frágil, a un paso de la exclusión”, según María Tabarés, quien recordaba que las últimas estadísticas situaban a un 43,8% de la población gallega en este espectro.

En ese contexto, emerge un perfil de usuario que “acude al comedor a desayunar, a comer y se lleva la cena. Se ducha en el comedor, lava allí la ropa... Es un perfil de persona que le va a costar más salir de esa situación, o sea más estructural”, alerta la presidenta, quien recuerda que han tenido que organizar turnos en el comedor social de la ciudad para poder asumir el incremento de personas que acuden. “De las de las 300 y pico raciones de tiempos de pandemia, comían en el comedor 20 o 30 personas. El resto se llevaba la comida a su casa. Ahora hay que dar turnos para comer porque no cabe la gente”.

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