El Casco Vello y los paseos fluviales, los refugios más frescos de la ciudad de Ourense

En la senda del Barbañica se detecta la temperatura más baja, con 26 grados gracias a un entorno lleno de vegetación en la ciudad de Ourense

En esta infografía se muestran los espacios verdes en la ciudad de Ourense.
En esta infografía se muestran los espacios verdes en la ciudad de Ourense. | La Región

A la ciudad le urge, cada vez más, contar con zonas habilitadas para descansar del sofocante calor, que este año ya se ha adelantado con una primera ola en pleno mes de junio. Las temperaturas estivales -e incluso las de los meses previos- son cada vez más altas, mientras que los parques y zonas verdes van a menos y el cemento se abre paso.

Los datos hablan por sí solos: agosto de 2025 se erigió como el mes más cálido de la historia de la ciudad, con una primera quincena en la que la temperatura media de las máximas rozó los 40 grados y se superaron los 35°C durante todo el mes. Además, el calor está llegando antes, como bien se está comprobando este año con el registro de altas temperaturas desde finales de abril.

Las mediciones fueron entre las 13,00 y las 15,00 horas del día 22 a través de un recorrido por diferentes zonas de la ciudad

Principalmente, los ourensanos buscan refugiarse de este calor asfixiante en el interior de cafeterías y bares climatizados, en grandes espacios como el centro comercial Ponte Vella, o en zonas acuáticas como las piscinas y los espacios de baño junto al río.

Más alternativas

Sin embargo, estas no son las únicas alternativas, ya que en la propia ciudad existen lugares donde encontrar un poco de alivio. Los llamados “refugios climáticos urbanos” son la idea central de un plan de la Xunta para rebajar las temperaturas en zonas estratégicas. Este proyecto dará su primer paso en Ourense tras el verano, con el acondicionamiento de la avenida Otero Pedrayo, donde, a base de incrementar la vegetación, se espera reducir la temperatura hasta en tres grados. Actualmente, aunque este tipo de espacios no sobran, la ciudad ya cuenta con ubicaciones donde se puede disfrutar de unas condiciones térmicas similares a las que proyecta la Xunta. Aunque no existe una lista oficial de refugios climáticos, una inspección sobre el terreno realizada por este periódico -midiendo la temperatura del suelo con un termómetro láser infrarrojo- ha permitido detectar diferentes puntos exteriores que cumplen con las características determinantes para ser considerados como tales. Todos coinciden en un factor clave: están en un entorno de vegetación y/o sombra.

La prueba de campo se realizó el pasado lunes, 22 de junio, entre las 13,00 y las 15,00 horas. A través de un recorrido por diferentes puntos de la ciudad, en una jornada nublada que aun así registró una máxima cercana a los 37 °C, se detectó una temperatura media sobre el suelo de 38 °C.

Los parques son los espacios que mejor encajan en la descripción de refugio climático. El parque de A Ponte registró una temperatura de 29 °C, mientras que en ese mismo momento el asfalto de la acera contigua, en la avenida de Santiago, alcanzaba los 38,5 °C. El parque de Pardo de Cela tampoco sobrepasó los 30 °C, al igual que el parque Barbaña. Este último reúne unas condiciones idóneas para albergar un punto de refresco en medio de la ciudad, pero tiene como gran hándicap su suelo de asfalto, que multiplica el calor: fuera de su zona arbórea, el suelo llegó a marcar 47 °C.

Por su parte, los paseos fluviales son las zonas que registran las temperaturas más bajas: entre 28 °C y 30 °C en A Lonia y Oira, y tan solo 26 °C en el paseo del Barbañica. Finalmente, el Casco Vello se consolida como el gran refugio climático de la ciudad, manteniendo temperaturas de entre 27 °C y 33 °C en toda su extensión.

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