Cruz Roja asiste en solo nueve meses a 5.000 personas vulnerables en Ourense

INCLUSIÓN SOCIAL

Cruz Roja atendió a más de 5.000 personas en situación de riesgo en los nueve primeros meses del año, con programas dirigidos especialmente a mayores, inmigrantes, jóvenes y personas sin hogar

Sede de la Cruz Roja en la ciudad.
Sede de la Cruz Roja en la ciudad. | José Paz

La exclusión social se manifiesta de múltiples formas y no entiende de edades. Solo en los nueve primeros meses del año, Cruz Roja prestó apoyo a más de 5.000 personas en situación de riesgo. “El área de inclusión tiene muchos proyectos, sobre todo enfocados en los perfiles de mayor vulnerabilidad: infancia, mayores, personas sin hogar, inmigrantes…”, explica Mónica Devesa, responsable de inclusión social de la entidad.

Todo comienza con una valoración integral. Miembros de Cruz Roja realizan una evaluación para ver cómo puede esta institución, conforme a los recursos que tiene, ayudarles en sus problemáticas. Estas son muy diversas, aunque algunas van muy asociadas al tipo de colectivo. Un ejemplo de ello es el de las personas de avanzada edad, cuya necesidad más frecuente es recibir acompañamiento para paliar la soledad no deseada.

“Hay multitud de características y situaciones que hacen que las personas mayores estén cada vez más solas. Nosotros ofrecemos tanto múltiples talleres -de memoria, de yoga, de calceta o club de lectura- como teleasistencia o un acompañamiento”, cuenta Devesa.

En el caso de los inmigrantes, suelen llegar sin vivienda ni conocimiento de la ciudad, por lo que Cruz Roja les orienta sobre los recursos sociocomunitarios. Además, muchos de ellos sufren las dificultades para homologar sus títulos y necesitan formación para entrar en el mercado laboral.

Los problemas para encontrar un empleo también son una realidad que la institución se encuentra en algunos jóvenes a los que ayudan a formarse. “Tenemos un perfil de personas jóvenes que también se tienen que capacitar para acceder a trabajos que piden unas competencias diferentes a las que tienen. Usuarios que se han descolgado de la parte educativa y de repente están en un limbo y no pueden acceder al mercado laboral”, cuenta la responsable de inclusión social.

Personas sin hogar

Entre los usuarios que acuden a pedir ayuda hay quienes no tienen ni siquiera un techo donde dormir. Son las conocidas como personas sin hogar y se dividen en dos perfiles claros. Por un lado, los que están de paso en la ciudad, llegan desde otras localidades y pasan un tiempo antes de marcharse y por otro los que llevan en la calle ya mucho tiempo. Cruz Roja colabora para ayudarles con el albergue municipal y además hacen labores de acompañamiento, les organizan actividades o les ofrecen ayuda sanitaria, como bucodental.

“Derivamos a los servicios sociales, a entidades externas que pueden cubrir otro tipo de recursos que no tenemos. Se trata de conocer todo lo que es nuestro entorno comunitario y todos los recursos municipales para poder atender mejor a las personas y eso no tiene que ser pasando solo por nuestros propios recursos”, comenta la responsable de inclusión social de Cruz Roja.

Ayudar a estas personas vulnerables es gratificante, pero a la vez resulta frustrante, confiesa Devesa. “No podemos alcanzar todo lo que quisiéramos ofrecer a la gente porque las necesidades son muchísimas. No estamos en un trabajo donde con un poquito tenemos todo solucionado. A veces la vulnerabilidad es tan alta que nos encantaría poder satisfacer muchas más necesidades. (…) Para nosotros a veces también es duro trabajar así porque vemos la necesidad, pero a veces no tenemos más recursos”, indica.

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