Cuatro décadas de unión vecinal en torno a esta fiesta
MAGOSTO DE AS CURUXEIRAS
Alrededor de 130 personas se concentraron ayer en As Curuxeiras en una jornadallena de churrasco, castañas, vino y música, en uno de los magostos más tradicionales y familiares
El humo de las brasas volvió a dibujar el cielo de As Curuxeiras este sábado, en una espléndida y soleada tarde de otoño con olor a tradición. Vecinos, familias y amigos se reunieron en el Campo da Festa para celebrar el magosto organizado por la Asociación de Veciños As Laxas, que alcanzó nada más y nada menos que su 37ª edición.
Después de horas de preparativos, entre el calor de las parrillas, a las dos y media de la tarde comenzó la comida popular, con mesas repletas y platos que reúnen la esencia de estas fiestas: churrasco, panceta, criollos, chorizos y, por supuesto, castañas a “fartar”, todo acompañado con vino y como toque final buenas dosis de bica, café y licores.
El ambiente era de esos que invitan a quedarse, en torno a 130 personas unidas, más de las que residen en la aldea, para poner en lo más alto la fraternidad vecinal y el folclore de esta fecha tan marcada en el calendario ourensano.
José Antonio Bautista, el encargado de “encher o bandullo” de todos estos comensales, como viene siendo desde los comienzos de esta celebración, destacó que el espíritu de esta fiesta se trata de “xuntarnos unha vez máis, os nenos e os vellos, é unha forma de convivir e de pasalo ben, sobre todo para a xente dos pueblos, que estamos quedándonos sin xente e hai que aproveitar estas ocasións”.
“A tradición do Magosto xa non é como era antes, cando eu era rapaz, iamos unha pandilla e faciamos o magosto no monte, e non había máis que castañas. Hoxe aproveitamos e metémoslle moita carne, moito criollo e moito chourizo, e viño”, resaltó Bautista.
Después de la comida, la fiesta continuó con la música de “Disco Mobil Show” y una colchoneta para los más pequeños, mientras los mayores apuraban las últimas castañas. Posteriormente, para los que todavía se quedaron con hambre se celebró un “rexantar”.
“A comer xa fomos cento e pico, pero na festa da tarde moitos máis, entre música e xogos para os rapaces, somos un pobo pequeno pero aquí estamos, a ver se chegamos ao 75 aniversario da festa”, manifestó José Manuel Casares, uno de los organizadores de esta festividad desde sus inicios.
Pero este compañerismo vecinal en As Curuxeiras no se limita al magosto, ya que la asociación vecinal es muy activa a la hora de organizar festejos, que reunen a decenas de personas casi todos los meses.
La próxima gran celebración será su fiesta de Navidad en la que todos los niños de la localidad recibirán regalos. Luego tocará rendir honor a San Brais y posteriormente disfrazarse por el Entroido. También están más que asentadas sus fiestas de mayores, en septiembre, de callos, en octubre, y la “sardiñada de San Xoán”, además de la reunión de socios en abril.
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