Ernesto Fernández-Xesta. historiador: “Hay escudos que hoy perduran en Ourense, aunque hoy presidan bares en la zona de los vinos”

PREMIO PADRE DE LA GÁNDARA

“La heráldica es parquedad y expresividad aunadas”. Así la define uno de los estudiosos de mayor prestigio en esta materia en España. Ernesto Fernández-Xesta y Vázquez (Vigo, 1954) es Doctor en Historia y miembro de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía. Reside en Madrid, aunque acentúa que “es gallego, nacido en Vigo y oriundo de Ourense ciudad y Terras de Maside”.

La Asociación Academia de Genealogía Heráldica y Nobiliaria de Galicia le acaba de reconocer con el Premio Padre de la Gándara, un galardón que toma su nombre del historiador y fraile agustino Fray Felipe de la Gándara y Ulloa (1596–1676), considerado el primer cronista de Galicia.

Pregunta. ¿Qué méritos suma?

Respuesta. Los que me otorgan los demás, quizá menos de los que ellos piensan. Posiblemente por mis años de trabajo y dedicación a la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía, a la Confederación Española de Centros de Estudios Locales y a las periódicas Jornadas de Heráldica y Vexilología Territoriales. Recibir este premio supone un gran honor. Además, para mí, un gallego de la diáspora, supone una gran emoción.

P. ¿En qué se traduce?

R. Materialmente en una medalla representativa, de usar colgada al cuello —que luce junto al emblema del Cuerpo de la Nobleza del Antiguo Reino de Galicia en la solapa—, y un diploma. Social y culturalmente, un prestigio sobrevenido. Emocionalmente, un orgullo por quién lo otorga y porque supone el reconocimiento en mi tierra de nacimiento. En el acto, en el Edificio Castelao del Museo de Pontevedra, se entregó, asimismo, el premio Padre Crespo, que reconoce la labor desempeñada por mi amigo Manuel Pardo de Vera y Díaz, como presidente de la Real Asociación de Hidalgos de España.

Emblemas de ambos premios el Padre Crespo y el Padre de la Gándara.
Emblemas de ambos premios el Padre Crespo y el Padre de la Gándara. | La Región

P. ¿Qué significan los elementos que incluye la medalla?

R. El anverso es un campo de plata con un corazón ardiendo atravesado por dos flechas azules, puestas en aspa —el emblema de los Agustinos, a cuya Orden pertenecía el Padre de la Gándara—., con una leyenda que señala Premio de Xenealoxía, Heráldica e Nobiliaria de Galicia. Padre de la Gándara. 2026; el reverso, es el emblema de la Asociación Academia de Genealogía, Heráldica y Nobiliaria de Galicia.

P. ¿Está trasnochada la heráldica?

R. No sólo no es algo trasnochado, sino que, desde hace algunos años, hay un bum espectacular con la heráldica territorial, la municipal y la gentilicia o familiar; aunque ahora dan en llamarla, por desgracia, la de los apellidos. Y digo por desgracia, porque los apellidos no tienen heráldica, pues ésta se asigna a linajes.

P. ¿Cómo se inició en investigar el pasado y el suyo en concreto?

R. Estudiando la Ejecutoria de Infanzonía aragonesa de la familia del padre de mi mujer. Una cosa fue llevando a la otra y ya no pude parar.

P. ¿Y en el ámbito gallego?

R. Investigar la heráldica de Galicia, la genealogía de linajes gallegos —todos tenemos abuelos y bisabuelos, por lo que no se limita a linajes nobiliarios— y la nobiliaria gallega, es un deber de todo investigador gallego en estas materias, a fin de que se pueda llegar a la totalidad de los linajes históricos o a nuevos para conocer mejor la historia de Galicia.

“Todos tenemos una genealogía ascendente, más o menos larga, más o menos importante socialmente, pero clave para nosotros”

P. ¿Cuál es el hallazgo más curioso?

R. Estoy en ello. En 2001 publiqué un libro, puramente técnico y no político, sobre la historia de la Orden de la República, la primera y más prestigiosa muestra del derecho premial de la Segunda República española, pero, en estos momentos, estoy rehaciendo ese libro con muchos más datos e historias y tratando de identificar a la mayor parte de los condecorados y de los propuestos y no condecorados. En esta tarea he encontrado datos importantísimos y muy curiosos que publicaré.

P. ¿Y lo más significativo?

R. Los trabajos que más me han llenado son, de un lado, mi primer libro, la historia del Conde don Poncio de Cabrera, Príncipe de Zamora, del siglo XII; la puesta en valor del ejemplar manuscrito del nuevo “Catálogo de las obras del Padre Sarmiento”, editado por el Museo de Pontevedra; y los libros y artículos de recordatorio de la labor de mi abuelo, el ourensano don Juan Fernández “Xesta” y, últimamente, la lembranza de mi primo Juan Carlos Rivas Fernández-Xesta.

Hay un bum espectacular con la heráldica territorial, la municipal y la gentilicia o familiar.

P. ¿Qué le une con Ourense?

R. Todo, y cuando digo todo, es todo. Mis recuerdos de la casa de mis abuelos paternos en la calle Santo Domingo 62 —hoy las llamadas Galerías Xesta— mi abuela Jesusa y mi abuelo Juan, al que nunca conocí pero al que quiero y conozco más que si lo hubiera conocido personalmente, mis tíos y primos: Juancho y Mani, Juan Carlos y Moncho, y Ruco… Recuerdo la llegada anual a Ourense desde Melilla, desde San Sebastián o Madrid, y la empanada que mi abuela Jesusa encargaba a Flora; acompañar a mi primo Moncho, mis primeros cigarrillos, las primeras “películas de mayores” (Sabrina, de Audrey Hepburn y Humphrey Bogart…) que veíamos en el cine Mary con nuestras primas Tereluz, Mimina, etc.

P. En un corto recorrido que hicimos por el Casco Vello detectó infinidad de piedras con significado. ¿Somos conscientes?

R. En ese paseo me llamó la atención la cantidad de escudos y labras heráldicas que se mantienen en la parte vieja. La mayoría, en muy buen estado; grandes y preciosos, recordando antiguos linajes; en el Museo y en la Catedral…

Escudos o labras que se lucen en las fachadas de la calle Lepanto, tanto en el Museo municipal como en bares y taperías.
Escudos o labras que se lucen en las fachadas de la calle Lepanto, tanto en el Museo municipal como en bares y taperías. | La Región

P. Al pasar por la calle Lepanto comentó que bien podría llamarse “la calle de los escudos”...

R. Lo dije por la cantidad de ellos que hay. El hecho de que presidan taperías y bares no los desprestigia, porque hay escudos que justamente perduran aunque hoy presidan algunos pubs en los Vinos. Si no estuviesen ahí, posiblemente hubieran desaparecido hace tiempo.

P. ¿Cuál es el que más le llama la atención en Ourense?

R. Todos. Absolutamente todos, pues aún quedan muchos, interesantes y preciosos.

P. ¿Qué medidas urge adoptar en Ourense? ¿Se hace lo suficiente para preservar este patrimonio?

R. No. Se hacen cosas, pero, en general, más para la galería que por convicción. Hay que hacer más y en ello nos empeñamos los investigadores. Es básica la recopilación comentada de todos los escudos que existen en este momento.

P. ¿Con qué escudo, con qué símbolo sobre el granito se quedaría?

R. Con cualquiera. Por ejemplo, con uno que apareció en la casa de María, mi hija pequeña, que está absolutamente desgastado pero que, con esfuerzo, aún es posible detectar —o adivinar— algunas formas. Es pura historia, aunque no se distingan.

P. ¿Cómo contagiaría a un joven la pasión por la heráldica y la genealogía?

R. Llevándolo por lugares en los que se mantengan los escudos, explicándole quiénes eran sus poseedores, por qué se colocaban y qué se quería significar con ello. Le señalaría cómo todos tenemos una genealogía ascendente, más o menos larga y más o menos importante socialmente, pero clave para cada uno de nosotros y le enseñaría la alegría que se siente cuando somos capaces de encontrar la pieza que buscábamos. Nada puede mejorar esa satisfacción.

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