La estación de A Ponte será más cara y peor dotada

COSTE DUPLICADO

La futura estación de Ourense será más costosa, pero contará con menos capacidad y servicios que la ya operativa intermodal compostelana

Arriba la espaciosa terminal de autobuses de Santiago, abajo la espartana sala de la de Ourense.
Arriba la espaciosa terminal de autobuses de Santiago, abajo la espartana sala de la de Ourense. | MARTIÑO PINAL / MIGUEL ÁNGEL

Hoy por hoy Ourense tiene peor estación que Santiago y así será hasta bien entrada la próxima década. Pero incluso cuando se estrene la futura intermodal ourensana, el único mérito que tendrá a su favor es que habrá resultado más cara que la compostelana: 140 millones frente a algo más de 70 millones de euros. A pesar de esa notable diferencia presupuestaria, el resultado será decepcionante porque contará con peores servicios para el público.

El parking público es un buen ejemplo de ello. En Santiago estará concluido para 2027. Inicialmente estaba prevista la construcción de un aparcamiento en superficie con 360 plazas, pero finalmente se optó por uno subterráneo de tres plantas con capacidad para 932 vehículos, triplicando así la del parking de Ourense, que dispone de 300 plazas, muchas de ellas ocupadas por empresas de alquiler de coches. La mayoría de los días el aparcamiento está completo, sin poder dar servicio a los negocios y vecinos de la zona.

Tampoco sale bien parada la estación de autobuses. Aunque mejora a la anterior, queda lejos de las prestaciones de la compostelana. La adjudicación de la terminal de Ourense ascendió a 3,5 millones de euros, frente a más de 10 millones en Santiago. La Xunta, responsable de esta parte de la intermodal, apostó en la capital gallega por un edificio independiente de dos plantas, con amplias zonas de espera y servicios, mientras que en Ourense se construyó una sala de espera más sencilla con máquinas de vending, anexa a las dársenas.

Poco va a quedar del proyecto original de Norman Foster. Mientras en Santiago se optó por conservar el edificio histórico y levantar nuevas infraestructuras para la atención a los viajeros, en Ourense se plantea una combinación entre el edificio antiguo y el nuevo, junto a soluciones provisionales como los actuales andenes y la futura marquesina, actuaciones que, según el análisis, encarecen la estación sin traducirse en una mejora equivalente de sus prestaciones.

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