Los viajeros disfrutan en Santiago de un confort que se les niega en Ourense

HASTA EL 2032

Santiago ya disfruta de una intermodal prácticamente completada, mientras Ourense sigue a la espera de unas obras que se prolongarán durante años

Una amplia y luminosa cubierta protege la plaza de la estación en Santiago frente a Ourense, tras cuatro años a la intemperie, Adif opta otra vez por una solución provisional.
Una amplia y luminosa cubierta protege la plaza de la estación en Santiago frente a Ourense, tras cuatro años a la intemperie, Adif opta otra vez por una solución provisional. | Martiño Pinal | Miguel Ángel

Santiago y Ourense muestran la cara y la cruz de la política de inversiones del Gobierno central en materia de infraestructuras en Galicia. La estación intermodal es un buen ejemplo de ello. Mientras Ourense logra, tras largos años de pelea, que le coloquen una marquesina de chapa para afrontar las inclemencias que padecen millones de viajeros cada año mientras no concluyen las lentas obras de la futura estación intermodal, Santiago cuenta con toda una infraestructura orientada al confort de los usuarios, construida en tiempo récord y ya íntegramente en servicio. La discriminación que sufre Ourense en materia ferroviaria, competencia del Estado, también es visible si comparamos las estaciones de autobuses de ambas ciudades, en este caso competencia de la Xunta de Galicia, y el parking subterráneo: el compostelano triplicará las plazas disponibles en el estacionamiento ourensano.

En Santiago la estación está operativa desde junio de 2025 y la pasarela peatonal desde 2021, diez años antes que en Ourense

Mientras viajeros y taxistas afrontan otro verano con sucesivas olas de calor a la intemperie en la estación de Ourense, Santiago dispone de una estructura de acero y vidrio que protege a los usuarios de las inclemencias del tiempo y facilita una espera más confortable. Aunque Ourense tiene una población ligeramente superior a Santiago, la calidad de las infraestructuras y los rápidos plazos de ejecución generan una brecha que, según el análisis, evidencia la discriminación crónica con la que es tratada la ciudad.

Las obras de la intermodal compostelana arrancaron en 2018. Ese mismo año también comenzaron las obras de la estación de autobuses de Ourense y la remodelación de vías y andenes para facilitar la llegada del AVE hasta la estación de A Ponte. Sin embargo, aquella actuación fue provisional y nada de lo ejecutado servirá para la futura terminal ferroviaria.

Hasta el año 2032

En 2021 quedaron concluidas las estaciones de autobuses de ambas ciudades. A finales de ese mismo año se adjudicó el edificio de viajeros de la estación de Santiago, financiado con fondos Next Generation, por más de 30 millones de euros. Las obras comenzaron en 2022 y el conjunto de la intermodal quedó prácticamente finalizado en 2025, salvo el aparcamiento, cuya apertura se prevé para el próximo año. La ejecución por fases permitió a Santiago avanzar de forma modular, mientras que Ourense tendrá que esperar, al menos, hasta 2032 para ver completadas su estación y la pasarela peatonal, al no haberse priorizado actuaciones parciales que mejorasen las prestaciones para los usuarios.

Un buen ejemplo es la marquesina de la plaza de la estación, una reivindicación histórica de la sociedad ourensana a la que Adif hizo oídos sordos durante cuatro años. Solo la insistente presión social ha conseguido que se habilite una marquesina provisional, cuya finalización está prevista para finales de este verano, cinco años después de la llegada de la alta velocidad a la ciudad. Al igual que otras actuaciones ferroviarias ejecutadas anteriormente, tendrá carácter provisional, otorgando a la plaza de la estación un aspecto marcadamente temporal.

Contenido patrocinado

stats