Esther Álvarez: “Tener hijos es una carrera contrarreloj a nivel físico para todas las mujeres”

Jefa del servicio de obstetricia y ginecología del CHUO

El CHUO registra una continua caída de nacimientos, atribuida al retraso en la maternidad y al descenso de población en edad fértil

Esther Álvarez, jefa del servicio de obstetricia y ginecología del CHUO
Esther Álvarez, jefa del servicio de obstetricia y ginecología del CHUO

En el servicio de obstetricia y ginecología del CHUO, cada vez son menos los nacimientos registrados, así como las madres atendidas en periodo de gestación. La caída en el número de alumbramientos se percibe desde la consulta y se registra en sus gráficas, como ya sucedió en otras ocasiones y como lo señala la jefa del servicio, Esther Álvarez: “En el año 2000 hubo una caída en los nacimientos muy similar a la que tenemos ahora. Lo que pasa es que afortunadamente duró 3 o 4 años y recuperamos, mientras que ahora seguimos bajando”.

La falta de consolidación de la población en Ourense, así como la tendencia a una maternidad más tardía, son los principales motivos que señala Álvarez como justificación de una caída en los nacimientos que solo salvan las familias extranjeras que se asientan en la provincia: “Si en algún momento volvemos a recuperar la natalidad va a ser gracias a la inmigración, simplemente”.

En el caso de las madres ourensanas, la consecución de unas metas profesionales y un trabajo estable antes de ejercer la maternidad, se convierten en obstáculos que limitan los embarazos en edad fértil. “Desde los 35 años, la carga de óvulos es cada vez menor y por encima de los 40, la tasa de embarazos espontáneos es meramente incidental”, reconoce la sanitaria, quien considera que el aumento de las dificultades para ser madre se traduce también en una mayor probabilidad de amenazas en el embarazo: “Conforme aumenta la edad materna, aumenta el riesgo de enfermedades cromosómicas, como el síndrome de Down, o de efectos secundarios como la diabetes, la hipertensión o las alteraciones del crecimiento fetal”. Según las gráficas demográficas, la población en edad fértil desciende de manera significativa, demostrando por ello que “no se trata de un hecho aislado”.

Una cuestión que afecta únicamente a las mujeres, puesto que “no está demostrado que la edad de los hombres a la hora de ser padres influya en la salud del bebé”. De esta forma, las madres se encuentran ante una doble presión que parte de “una situación social que impide a las mujeres ser madres pronto, y al mismo tiempo se convierte en una carrera contrarreloj a nivel físico para las que sí quieren serlo”.

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