Una factura de tres siglos cierra la Semana Santa de Ourense

SEMANA SANTA

El acto del “Desplante”, que se remonta al siglo XVIII, puso fin a las celebraciones de los días grandes para el catolicismo, precedido por la procesión de Santa María Nai

Leonardo Lemos realiza el "Desplante" a la corporación municipal.
Leonardo Lemos realiza el "Desplante" a la corporación municipal. | Miguel Angel

La Semana Santa de Ourense se despidió en un soleado Domingo de Resurrección donde los actos dieron protagonismo a la patrona de la ciudad, Santa María Nai, y a un desencuentro entre las autoridades eclesiásticas y civiles que se remonta al siglo XVIII.

Comenzó puntual la celebración, con la partida de la talla de la virgen hasta la catedral de Ourense, donde presidió una misa pascual que incluía para los creyentes participantes la indulgencia plenaria -un perdón de todos los pecados cometidos para los asistentes, o algún familiar o difunto de su familia-, y en la que el obispo de la diócesis, Leonardo Lemos, incidió en la búsqueda de una vida plena a pesar de las dificultades del día a día.

Queremos ver institutciones más justas y pensadas para la gente"

“A pesar de las dificultades, la muerte no es la última palabra”, aseguraba el obispo ante los asistentes, afirmando también que “en las entrañas de la humanidad hay un deseo de seguir viviendo, de hacer las cosas bien”, y entre ellas “queremos ver institutciones más justas y pensadas para la gente”, señaló el prelado, en una clara referencia a las autoridades civiles presentes, a quienes animó a no abrirse a la desesperación, puesto que “en el corazón de aquel donde reina el Cristo vivo, reina siempre la esperanza”.

Una representación civil en la que, de nuevo, se ausentaron tanto el alcalde de la ciudad, Gonzalo Jácome, como los ediles del BNG; por lo que la delegación fue encabezada por el teniente Aníbal Pereira, y contó entre los asistentes con la popular Ana Méndez o la socialista Natalia González.

Cuentas pendientes

El acto del “Desplante”, donde se recuerda la prohibición por parte del obispo a que la corporación municipal pisara la escalinata de Santa María Nai -catedral primitiva de la ciudad-,puso fin a los actos de Semana Santa. La prohibición recuerda un desencuentro entre las instituciones, surgido a raíz de que la corporación municipal no quiso hacerse cargo de la parte que le correspondía de arreglar las escaleras del templo, motivo por el cual el obispo les prohibió pisarlas una vez terminadas.

La comitiva regresó en procesión al templo acabada la misa pascual, y los representantes ciudadanos permanecieron al pie de la escalinata mientras la talla de la patrona de la ciudad regresaba a su hogar.

Después del saludo de las autoridades eclesiásticas presentes, finalizaron los actos de la Semana Santa de Ourense, pudiendo después los fieles acceder a la antigua catedral.

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