CONCURSO LA REGIÓN
Os mellores premios dos Maios

La familia numerosa Márquez Espino, de Ourense: “La primera reacción de la gente es de admiración”

30 AÑOS DE CRIANZA

José Ignacio Márquez y Teresa Espino relatan 30 años de crianza basada en colaboración, esfuerzo y apoyo mutuo, con un balance vital positivo pese a las dificultades económicas y logísticas.

Jose Ignacio Márquez y Teresa Espino rodeados de sus hijos y nueras.
Jose Ignacio Márquez y Teresa Espino rodeados de sus hijos y nueras.

Para José Ignacio Márquez y su mujer, Teresa Espino, la familia numerosa no fue un plan diseñado de antemano, sino una realidad que aceptaron con naturalidad. Padres de cinco hijos, han dedicado tres décadas a gestionar un hogar donde el equilibrio dependía de la coordinación y el apoyo mutuo. Según explica José Ignacio, la clave para sobrevivir al día a día fue la colaboración de los hijos mayores, quienes ayudaron en la crianza de los pequeños, fomentando un ambiente de responsabilidad compartida. Hoy son ya hombres casados.

A lo mejor te tienes que privar de salir, de salir o de vacaciones, y eso a la gente, pues claro, muchas veces antepone todas esas cosas a tener hijos"

La mirada de la sociedad hacia este modelo de familia suele oscilar entre el asombro y el respeto. José Ignacio recuerda con claridad que la mayoría de los encuentros con terceros se definen por la sorpresa. Como él mismo relata: “La primera reacción que tiene la gente es de admiración. Es de admiración y de decir ‘jolín, pues me hubiese gustado a mí también”. Sin embargo, reconoce que ese sentimiento rara vez se traduce en acción debido a las exigencias que conlleva.

La logística de un hogar con siete personas implica renuncias que hoy en día no todos están dispuestos a asumir. Al hablar sobre el esfuerzo constante y la falta de ayudas institucionales efectivas, el matrimonio reflexiona sobre las prioridades personales, señalando que “a lo mejor te tienes que privar de salir, de salir o de vacaciones, y eso a la gente, pues claro, muchas veces antepone todas esas cosas a tener hijos”.

A pesar de las dificultades económicas y el fenómeno del “nido vacío” que atraviesan actualmente, el balance es positivo. “El implicar a los niños, el que te ayuden en casa, que sean responsables, que se ocupen de determinadas tareas... todo eso pues conlleva mucha ayuda”, reconoce la pareja. Para este matrimonio, la mayor satisfacción no reside en lo material, sino en la calidad humana de sus hijos.

Contenido patrocinado

stats