Fernando Serrulla, el forense que “ve” caras en los cráneos: la técnica que da identidad a los olvidados en Verín

ENTREVISTA

A través del análisis del cráneo y los datos genéticos, Fernando Serrulla y Alba Sanín logran trazar un retrato que se aproxima a cómo era la persona a la que pertenecen los restos óseos.

El médico forense Fernando Serrulla, esta semana en el hospital de Verín.
El médico forense Fernando Serrulla, esta semana en el hospital de Verín. | José Paz

Fernando Serrulla (Madrid, 1959) tiene la capacidad de ver la cara de una persona y saber cómo puede ser su cráneo, incluso cuando va por la calle y observa a alguien con un rostro especial piensa en ocasiones en la morfología que puede tener el cráneo. “He visto muchos, entonces veo las cosas desde el otro punto de vista, tengo un poco de deformación profesional”, explica el prestigioso médico forense.

Su vasto conocimiento del tema le llevó en 2008 a desarrollar una técnica revolucionaria. “Partíamos de un cráneo normal y a partir de él generábamos una imagen en 3D, métricamente igual que el original y desde este cráneo en plástico íbamos construyendo una cara”, explica.

Sin embargo, esta forma de ejecutarla tenía un elevado coste económico, por lo que idearon una técnica para generar un retrato 2D dibujado sin necesidad de utilizar un cráneo de plástico. A partir de ese momento, empezaron a aplicar la técnica a diversos casos forenses.

Una de las peticiones de ayuda llegó desde la provincia de Málaga. El hallazgo de unos restos mortales en una maleta de Benahavís abrió en 2023 un interrogante entre los investigadores de la provincia. Saber quién era esa mujer era fundamental para los agentes, por lo que empezaron las pesquisas. Sin embargo, no dieron resultado. La investigación se enquistó y terminó entrando en una vía muerta.

Ante esta situación, una nueva solicitud de ayuda viajó a Verín teniendo como destinatarios al médico forense Fernando Serrulla y a la graduada en Bellas Artes Alba Sanín, una parte fundamental del equipo, ya que ella se encarga de realizar los retratos. Una vez que se pusieron manos a la obra, una de las complicaciones que se encontraron estaba en los dientes, ya que algunos no los tenía.

“Es una parte muy importante porque la gente en las fotos aparece sonriendo, entonces si le faltaba uno, los tenía separados o tenía uno de oro es de gran importancia, es la parte más visible”, explica Serrulla. Por ello, tuvieron que reconstruir los que faltaban.

Finalmente, lograron hacer un retrato de cómo era la mujer, el cual fue difundido por la Guardia Civil el pasado mes de febrero con la esperanza de que alguien la reconozca.

Última esperanza

"La única alternativa es esta técnica: generar un retrato a partir del cráneo y difundirlo por si alguien la reconoce”

A ellos acuden siempre los investigadores como la última esperanza, cuando ya no hay otra posibilidad de saber de quién son los restos mortales. “La aplicamos cuando no queda más remedio, cuando un cadáver que está siendo identificado y no hay un ADN con el que compararlo. La única alternativa es esta técnica: generar un retrato a partir del cráneo y difundirlo por si alguien la reconoce”, cuenta el reconocido médico forense. “No la aplica casi nadie en el mundo”, añade.

Esta técnica fue vital en una muerte violenta ocurrida en O Porriño (Pontevedra). Un cuerpo hallado el 21 de febrero de 2021 en un pozo supuso un auténtico quebradero de cabeza para la Guardia Civil. No llevaba documentación y al cotejar el perfil genético hallado en el cadáver con la base de datos no hubo ningún resultado positivo. La incógnita sobre su identidad provocó que la investigación se estancase durante un año.

La única alternativa era la revolucionaria técnica que realizan Serrulla y Sanín. El trabajo que ambos realizaron dio sus frutos y cinco días después de difundirla en España y Portugal, la propia hermana del hombre hallado proporcionó su nombre gracias a que su madre lo había reconocido. Se trataba de Carlos Alberto Videira do Orfao, portugués de 37 años. Su identificación fue clave para continuar la investigación.

“Se habla mucho de reconstrucción, pero queremos cambiarle el nombre a aproximación para hacer notar que no es una reconstrucción fidedigna de la cara de la persona, es una aproximación”, señala Serrulla.

Proceso de aproximación

Para llevar a cabo esta técnica parten de la estructura del cráneo y también cuentan con datos genéticos, los cuales les permiten saber el color de pelo, ojos, piel o el origen geográfico. También tienen la estructura del esqueleto, por el cual saben detalles morfológicos como si la persona era delgada o gruesa, hombre o mujer o la edad.

“Con toda esa información generamos un retrato. La artista forense, que en este caso es Alba Sanín, realiza un retrato base y a partir de ahí ella y yo discutimos los detalles que hay que cambiar hasta que llegamos entre los dos a un acuerdo final del retrato que nos parece más aproximado a la persona a la que pertenece el cráneo”, explica el antropólogo forense.

Lógicamente, hay cuestiones que no pueden conocer como, por ejemplo, si llevaba el pelo largo o corto o, en el caso de los hombres, si tenían barba.

Un caso "muy especial"

En el despacho de Fernando Serrulla, en el hospital de Verín, una fotografía llama la atención. Es la imagen de unos restos óseos junto a un sonajero. “Es un caso de Palencia, durante la exhumación en la fosa de La Carcavilla apareció el esqueleto de una mujer con un sonajero. Dio la vuelta al mundo y todo el mundo se interesó por este caso”, explica Serrulla.

Imagen en blanco y negro del sonajero encontrado en Palencia.
Imagen en blanco y negro del sonajero encontrado en Palencia.

El hallazgo se produjo en el año 2011 en un parque infantil palentino. El juguete pertenecía a Martín, quien apenas tenía unos meses cuando su madre fue fusilada durante la Guerra Civil. La corta edad que por aquel entonces tenía su hijo, no había cumplido todavía un año, provocó que no tuviese el conocimiento de cómo era su progenitora.

Esta complicada situación de ausencia de recuerdo tuvo un importante alivio gracias a la técnica revolucionaria de aproximación facial. “Reconstruimos la cara y le dimos la imagen de su madre porque no la tenía. Fue muy emocionante”, confiesa el médico forense.

De esta forma, Martín pudo ver antes de morir la imagen de su madre. Además, contaba con una hermana mayor que sí que recordaba a su progenitora y reconoció en el dibujo a su madre. “No lo hicimos con fines identificativos, sino humanitarios”, añade Serrulla.

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