OBRAS SIN FIN
Un año de degradación total en la avenida de Portugal
TRÁFICO INTENSO
Ourense vivió este viernes un colapso viario espoleado por la imprevisión de un gobierno local que transformó lo que sobre el papel iba a ser apenas una hora de restricciones por la carrera ciclista “O Gran Camiño” en una ratonera para miles de conductores. El cierre del corazón urbano entre las 12:30 y las 13:30 horas, con cortes en arterias vitales como Progreso, Pardo de Cela y el acceso desde la N-120, chocó con el habitual movimiento de viernes, el lastre de unas obras eternas que mantienen estranguladas zonas clave como la avenida de Portugal, manifestaciones y una falta total de precisión del Concello.
El resultado fue un efecto dominó que saturó de inmediato todas las vías de escape, convirtiendo trayectos cotidianos como el de O Couto al CHUO en odiseas de más de una hora y dejando imágenes de congestión total en vías como Remedios, Dalí, Velázquez y la avenida de La Habana. A los atascos se sumó la indignación ciudadana al constatar que no había agentes regulando el tráfico en los puntos más críticos de la alternativa viaria.
En la zona cero del corte la tensión llegó a tal nivel de ebullición que la Policía Local se vio obligada a intervenir y tomar los datos de varios conductores que decidieron saltarse las restricciones en la calle Progreso, cruzando la vía antes incluso de la llegada del pelotón.
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