UNA VIDA DE COLECCIÓN (XXXIX)
Galería | Los parches de brazo que identifican a policías del mundo
UNA VIDA DE COLECCIÓN (XXXIX)
Entre los numerosos y variados “cachivaches” que un policía nacional (antes Cuerpo Nacional de Policía y popularmente “grises”) lleva encima, a saber: porra, pistola, chaleco, emisor, gafas de sol, etc., hay uno que pasa desapercibido para el ciudadano pero que a los policías les da información de quien tienen enfrente. Son los “parches de brazo”. Uno va colocado en la manga izquierda del uniforme que los identifica como Policías Nacionales y otro en la manga derecha que señala la unidad policial de la que forma parte, algo así como su especialidad a la hora de trabajar. Los “parches” existen en todas las policías del mundo, suelen tener el tamaño adecuado para llevar en la manga y están confeccionados en fieltro de variados y a veces bonitos colores. A pesar de su pequeño tamaño en ellos figura la identificación policial con frecuencia acompañada de una figura humana, un animal o incluso un edificio. 500 de estos parches de casi todo el mundo forman parte de la colección guardada en un pequeño pero ilustrativo museo de la Policía Nacional de Orense. Enmarcados en 10 paneles decoran las paredes de un pasillo próximo al museo, protegidos del polvo y el exceso de luz.
El creador de esta colección fue el medico de la policía residente en Madrid, el orensano Carlos Godás quien los cedió al inspector Sardiña para ser incluidos en el museo local. Abundan sobretodo los norteamericanos debido a la abundancia y variedad de policías existentes en ese país.
La colección de cráneos humanos y moldes de escayola del doctor Gall se conserva en la idilica ciudad de Baden, a poco menos de una hora de Viena en un tren lento, un viaje comodo a traves de los suburbiod y viñedos de Josephsbahn. En Baden, en una esplendida villa renacentista, la colección Gall ocupa una habitación justo al lado de la del doctor Rollet, que acumulo curiosidades, telas, caracolas, moldes de camafeos e insectos. La colección de Gall es un curioso testimonio de una mente científica
Además de esta colección, el museo policial creado por el comisario García Mañá hace 20 años, pretende contar la historia de esta policía que cumplio ya los 200 años. Hay uniformes, aparatos antiguos utilizados en investigaciones policiales, gorras, revistas, armas utilizadas por delincuentes y las profesionales policiales, divisas y hasta la reproducción de una escena del crimen. Pero el material mas curioso es el contenido en un viejo archivador, destartalado pero bonito. En sus cajones se guardan las fichas de delincuentes curiosamente clasificadas según el método utilizado para robar: “Palquista” es el que entra por la ventana, “espadista” el que usa la ganzúa para abrir puertas, “mechero” el que roba en joyerías, “topista” el que rompe la puerta, “murcileros” lo que roban en los petos de las iglesias, además de “cuatreros” y “bolsilleros”. Pero el colmo de la organización es el fichero en el que los delincuentes son fichados por su mote seguido del nombre real. Una joyita digna de ser guardada y que cualquier ciudadano puede visitar.
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