La celadora anónima para Luis que le ayudó a afrontar una operación en el CHUO

DESTACA LA CALIDEZ HUMANA

La buena energía y profesionalidad de una celadora del complejo Hospitalario de Ourense (CHUO) que trasladó a Luis a la sala preoperatoria hizo que calmara su mente. No recuerda su nombre, pero sí lo que consiguió en un momento crucial para él.

Una historia de empatía en los pasillos del CHUO.
Una historia de empatía en los pasillos del CHUO. | La Región

Tenía molestias en su nariz y complicaciones para respirar y dormir. Le habían detectado un incómodo pólipo nasal benigno. La solución le obligaba a pasar por el quirófano, algo que siempre asusta y a él especialmente por los efectos de la anestesia. De este modo, lo que comenzó con un mal trago relacionado con su salud se tornó, sin esperarlo, con una bonita experiencia y un viaje lleno de empatía y calidez humana para Luis Álvarez, cubano afincado en Ourense desde hace cinco años y medio y paciente operado en el CHUO.

Luis relata cómo fue su experiencia en el hospital cuando tuvo que retirarse el pólipo benigno que le habían localizado.

Luis Álvarez, cubano afincando en Ourense hace cinco años y medio, junto al Puente Romano.
Luis Álvarez, cubano afincando en Ourense hace cinco años y medio, junto al Puente Romano. | Luis Álvarez

La intervención quirúrgica fue programada en el CHUO y fue en las instalaciones del hospital donde Luis se cruzó con alguien que se convertiría en un acompañamiento clave para afrontar su operación. Esa persona fue una celadora, de la que ahora, una vez superado el momento crítico, no recuerda su nombre. Ella le tranquilizó y le ayudó a afrontar los momentos de nervios previos a entrar en el quirófano. “Me ayudó a despejar la mente y que pensara en otra cosa para poder entrar más tranquilo a la operación”, explica.

Luis sólo recuerda su inquietud, “como cualquier procedimiento que implica anestesia general existe un mínimo riesgo, eso me provocó algunos nervios".

El recorrido hasta la operación, un camino lleno de empatía

El camino que Luis recorrió desde la habitación en la que estaba ingresado hasta la sala preoperatoria no era largo, pero los nervios estaban haciendo de las suyas. Una vez que llegó a esta sala previa al quirófano, una celadora consiguió tranquilizarle y dedicarle un tiempo que fue casi más curativo para él que la operación. Tal como explica, esta mujer consiguió que "estuviera calmado, siempre estuve acompañado por ella en los minutos previos... me dio conversación y ánimo. Recuerdo que me decía cuanto menos te lo esperes vas a estar de nuevo en la habitación”, explica Luis, que se muestra agradecido con ella y espera que sus mensajes de agradecimiento y reconocimiento de su trabajo le lleguen, al menos, a través de este artícuo o de lo que ha publicado en sus perfiles en redes sociales.

Luis Álvarez, paciente cubano, previo a su operación en el CHUO.
Luis Álvarez, paciente cubano, previo a su operación en el CHUO. | Luis Álvarez

Luis, que aún se está recuperando, no evita esfuerzos para poner en valor el gran trabajo de esta celadora anónima para él por el momento. "No chocó mi camilla con la pared”, recuerda con sentido del humor, mientras concluye que "ella me protegió e hizo su trabajo”.

La buena energía que le trasladó fue de gran ayuda. "No me considero una persona muy conversadora pero ella nos acompañó a mí y a mi mujer en los minutos previos a la operación y la recuerdo como una gran profesional”, destaca Luis.

Resultado de la operación

Una vez en el quirófano Luis perdió el rastro de la celadora. Tras ser anestesiado no recuerda nada más hasta que despertó rodeado de otro tipo de personal sanitario, que también le hizo el posoperatorio más ameno. “Recuerdo haber estado muy conversador tras la operación y no fue hasta después cuando me di cuenta de ello una vez el efecto de la anestesia se pasó”, dice. Recuerda el nombre de Víctor, un chico que lo reconoció por sus publicaciones en las redes sociales.

“Quiero destacar que siempre que he ido al CHUO, ya sea en el nacimiento prematuro de mi hijo o en otras ocasiones, el trato ha sido siempre muy bueno", aunque tras esta operación lo que le gustaría es que este mensaje de reconocimiento y gratitud llegase a esa celadora que supo compartir con él un mal momento para convertirlo en una experiencia más humana y cómplice.

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