Ángel López, anestesista del CHUO: 24 horas al pie del quirófano

LAS GUARDIAS DE LOS MÉDICOS

El testimonio de Ángel López, anestesista del CHUO, pone voz al cansancio y falta de descanso que denuncian los facultativos en sus movilizaciones contra el Estatuto Marco del Gobierno central

Angel López, anestesista del CHUO.
Angel López, anestesista del CHUO. | Xesús Fariñas

La huelga médica contra el Estatuto Marco del Gobierno central ha situado en el centro del debate las condiciones laborales de los facultativos. Más allá de las cifras de seguimiento o de la discusión sobre los servicios mínimos, una de las principales reivindicaciones del colectivo es la obligatoriedad de las guardias de 24 horas y su remuneración, que, denuncian, está por debajo de la hora ordinaria. Para entender qué supone realmente una jornada de este calibre, el anestesista del CHUO, Ángel López, desgrana cómo transcurre una guardia en su especialidad. “La gente piensa que una guardia es estar pendiente por si pasa algo. Pero es actividad continua”, aclara.Primeras horas

Las primeras horas

La jornada comienza a las 8:00 horas. Durante la mañana no hay aún guardia como tal, sino trabajo ordinario: quirófanos programados, unidad de despertar, reanimación y atención a pacientes críticos asignados. “Intentamos mantener el ratio de pacientes recomendados”, apunta. Pero el problema aparece cuando los quirófanos se prolongan. Según explica, de los 16 quirófanos disponibles han llegado a alargarse entre ocho y once en una misma jornada. “Tú a un paciente cuando está abierto no lo puedes dejar si no encuentras relevo”, subraya. La presión por no suspender intervenciones para no aumentar listas de espera provoca que muchas jornadas se extiendan más allá de la hora prevista, dificultando la conciliación de muchos facultativos.

La tarde

A partir de las 15:00 horas comienza formalmente la guardia, “empezando con todo lo que no se ha podido hacer durante la mañana”, explica. Se asumen quirófanos que han quedado abiertos y, después, comienza la actividad urgente: apendicitis, complicaciones o ingresos en críticos.

También hay que realizar pruebas complementarias pendientes en pacientes inestables. “El proceso de estabilización de un paciente crítico, como mínimo, son dos horas. De ahí para arriba”, detalla. A eso se suman controles postoperatorios, incidencias y técnicas para dolor agudo. “Hay muchísima carga de trabajo”, resume.

Cuando cae el sol

La actividad no cesa por la noche. “Normalmente continuamos actividad casi siempre hasta las tres, cuatro o cinco de la mañana”, afirma. Quirófano, urgencias o pacientes que empeoran tras una intervención. “Mientras estás en un sitio no puedes estar en otro”, describe, en referencia a una estructura hospitalaria donde todos los servicios trabajan al límite. Si la carga lo permite, intentan turnarse para descansar brevemente. “En función de cómo nos encontremos cada uno”, añade.

El final

Tras 24 horas de presencia física, la ley impide realizar actividad asistencial invasiva al día siguiente. Deben descansar al menos 12 horas. Sin embargo, el ritmo mensual puede alcanzar ocho o nueve guardias, además de la jornada habitual. “Si juntas que hacemos eso por debajo del precio de la hora ordinaria, puedes entender el porqué de nuestras huelgas”, concluye. Detrás de la protesta, aclara, no hay solo una cuestión salarial. Hay reivindicaciones en cuanto a organización, conciliación y seguridad clínica en jornadas que, durante 24 horas, no se detienen.

Contenido patrocinado

stats